GALA DEL DB5: 11/02/11

México: 19 Hs
Perú: 20 Hs.
Ecuador: 20 Hs.
Venezuela: 20:30 Hs.
Argentina: 22 Hs.
España: 1Hs (12/2)

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Título: Reclusorio

Director: Alvaro Casalino. Perú

Género: Terror/Suspenso

Clasificación: Mayores de 16 años: Terror, violencia.

Elenco:
Peter (Adam Chubbuck)
Paul (Stephen Jasso)






Música:
Sympathy for the Devil- Rolling Stones:


Jesús, Alegría de los Hombres-Johann Sebastian Bach:


Paranoia 1- Producción propia:


Pesadilla 13- (Producción propia):



Sinopsis: Una vieja casa…con un terrible secreto que abrirá las mismísimas puertas del infierno para aquellos que viven en ella.



Argumento:

Los créditos se muestran brevemente sobre un fondo negro, sin música. Ruido ambiental de automóviles y pájaros que cantan. Cuando terminan los créditos, hay un paneo que muestra una pista en medio del campo.
Un automóvil azul pasa velozmente por la pista; En la radio del auto se escucha “Sympathy  for the Devil” de los Rolling Stones.
Dos jóvenes están en los sentados en los dos asientos delanteros del auto: Peter y Paul. Los dos parecen tranquilos, felices.
En el asiento posterior hay varias cosas, guardadas en cajas. También está el perro de Peter, un enorme labrador dorado, llamado Lucas, el cual asoma su cabeza alegremente por la ventana del auto. Paul vuelve el rostro hacia Peter, quien conduce el auto.

Paul: Gracias por permitirme quedarme en tu nueva casa, Peter…
Peter: (La música no le permite oír bien) ¿Qué?...
Paul (Alzando la voz) Gracias por quedarme en tu nueva casa, Peter.
Peter: Espera… (Baja el volumen del auto) ¿Qué me dices, Paul?
Paul: Gracias por permitirme quedarte en tu casa, Peter.
Peter: Ah…No es nada… (Ríe) Me gusta ayudar a quienes están necesitados…
Paul: Además, sé que te orinarías de miedo por tener que pasar la noche solo en aquel viejo caserón. (Los dos jóvenes ríen)
Peter: Tú sabes que no estoy solo… ¡Tengo a mi fiel Lucas! (Paul acaricia la cabeza del perro)

El auto sigue avanzando por la carretera, y la música cambia repentinamente: Ahora es la pieza de música clásica “Jesús, alegría de los hombres”, cuyo tono sereno se escucha mientras el auto de Peter llega a un viejo caserón, ubicado en las afueras de la ciudad.
Un bosque pinos rodea la zona, la música clásica sigue escuchándose mientras Peter y Paul van bajando las cosas del auto.

Paul le echa una mirada al caserón. Tiene todo el aspecto de casa embrujada, aunque al mismo tiempo, conserva cierto encanto, más que nada por las elegantes formas de la construcción.
Paul: Un gran sitio ¿Eh?
Peter: (Indiferente) Pssí… Pertenecía a mis abuelos…Ellos eran una pareja de lo más excéntrica, ¿Sabes? Pero no te preocupes…Por fuera se ve viejo, pero por dentro, tiene todas las comodidades de una casa moderna…

La siguiente escena tiene lugar en el interior de la casa. Paul enciende una luz del pasillo, la cual tintinea levemente.
 Paul: Todas las comodidades de una casa moderna, ¿Eh? Tal parece que el abuelo se olvidó de arreglar algunas luces…
Peter: (Un tanto desconcertado) No entiendo…La última vez que vine estaba todo perfecto…
Paul: ¿Hace cuanto viniste? ¿Veinte años?
Peter: Tres días, solamente…En realidad, desde la lectura del testamento del abuelo he venido aquí varias veces… (La luz se normaliza) ¿Ves? Ahora todo está normal.

Todas las demás habitaciones se ven completamente normales. Hay algunos cuadros colgados en la pared que parecen datar de una época antigua, pero todos estos se ven absolutamente normales, incluso hermosos: La gran mayoría de estos representan escenas de la vida en el campo. Paul los examina todos con mucha curiosidad.
Lucas corretea por las habitaciones.
Peter: Eh, Lucas… ¡No hagas destrozos!

La atención de Paul recae finalmente en una pequeña foto en blanco y negro, colocada sobre un librero. Peter se acerca a Paul.

Peter: El abuelo…Y la abuela, de jóvenes… ¿Qué te parecen?

Paul se encoge de hombros.

Paul: ¿A qué te referías con que eran una pareja “excéntrica”?

Peter guarda silencio por unos breves instantes.

Peter: Bueno…No eran los abuelos típicos…Pero tampoco eran malas personas…Yo recuerdo que eran muy buenos conmigo, aunque en los últimos años me la pasé muy alejado de ellos…

Paul asiente con la cabeza, pero no parece muy convencido. Los dos siguen revisando las habitaciones: Hay un espacioso salón comedor con chimenea, cinco dormitorios, dos cuartos de baño, y una habitación vacía, sin ningún mueble. La pintura de los muros de la habitación parecen bastante descuidados, con grandes desconchones. Una pequeña puerta se encuentra a un extremo de la habitación.
Paul: ¿Y esto?
Peter:(Rascándose la cabeza) ¿Y esto?...Pues…No es nada…
Paul: ¿Y la puerta? ¿A dónde lleva?
Peter: A ninguna parte. Es una puerta condenada.

(Paul se acerca hasta la puerta e intenta abrirla)

Peter: ¿Qué estás haciendo? ¿No me crees? (Saca una llave de sus bolsillos, y abre la puerta. Unas tablas de madera cierran el paso al interior de la habitación) ¿Ves?

Paul: Está bien, te creo…Pero… ¿Qué es lo que había en el interior de esa habitación?

Peter: (Encogiéndose de hombros) No había nada.

Paul: ¿Por qué tapiarían la entrada a esa habitación, si no hay nada dentro de ella?
Peter: ¿Y cómo voy a saberlo? Desde que era niño, y venía esta casa, esta puerta ha estado tapiada…

Paul: Está bien, está bien…No te enojes…
 Peter y Paul terminan de acomodar sus cosas en la casa. Durante la tarde, Paul juega con Lucas con una pelota de tenis. El perro ladra alegremente. La cámara observa sus movimientos desde lejos, como si alguien estuviese observándolos.

Peter se acerca a Paul.

Peter: ¿Y bien? ¿Qué te parece?
Paul: ¿Qué cosa?
Peter: La casa… ¿Qué te parece? ¿Crees que puedas permanecer aquí durante las vacaciones?
Paul: La casa está bien…Es sólo que…
Peter: ¡Vamos, Paul! Esto no es “El Resplandor”… No hay ningún fantasma en esta casa…Cuando era niño, pase muchos fines de semana en esta casa, en compañía de mis padres, y no pasó nada…
Paul: No es la casa, Peter…
Peter: Entonces… ¿Qué es?
Paul: Bien…Resulta que…
Hay un breve instante de silencio. La cámara enfoca el rostro de Paul.
Paul: No puedo volver a mi casa…
Peter: ¿Qué?
Paul: Es el nuevo novio de mi madre…Él me echó de casa…
Silencio. La cámara se aleja de los dos jóvenes. Paul sigue hablando.
Paul: Perdona por no habértelo dicho antes, Peter… No quería… (Sonríe de forma infeliz) no quería arruinar tus vacaciones…Sólo pensé pasar un buen rato juntos, como amigos…Por eso no te lo dije antes…

Peter se sienta en un sillón.
Peter: Que mierda.
Paul: Sí, una mierda completa…

No obstante, en la siguiente escena, Peter y Paul están cenando y conversando, como si nada.
Peter: ¿Y has pensado en qué vas a hacer ahora?
Paul: Bueno…Pensé a quedarme a vivir aquí unos cuantos días, hasta que consiga un trabajo y pueda alquilar alguna habitación en la ciudad…Digo, si no te molesta…
Peter. No, no me molesta… ¿Para qué son los amigos si no es para esto?
En la siguiente escena, los dos chicos están en sus respectivos dormitorios, mientras que el perro duerme en su cesta, en un extremo de la sala.
Luego de permanecer pensativo sobre su cama, Paul finalmente se acuesta y paga la luz de la habitación.

La cámara recorre las diferentes habitaciones del caserón a oscuras. Todo parece normal. En la habitación vacía, la cámara hace especial énfasis en la puerta condenada, de cuyo interior parecen provenir unos leves ruidos, semejante al murmullo de voces que conversan.

A la mañana siguiente, durante el desayuno, Peter revisa el frigorífico.

-¡Diablos!- exclama- Sabía que me ayer me había olvidado de comprar algo…

-¿Es urgente?- pregunta Paul.

-Bueno, para mí sí lo es…- responde Peter con una sonrisa. Se acerca a la mesa del comedor y toma las llaves del auto- Me voy a la ciudad, ahora vuelvo… ¿Necesitas algo del supermercado?

Paul niega con la cabeza. Desde la cabeza observa a Peter irse en el auto. Lucas se acerca a Paul, quien le acaricia su cabeza.
 Paul lanza la pelota de tenis a Lucas, para que la busque. Mientras el perro va por la pelota, Paul siente curiosidad y va hasta la habitación vacía.

Luego de permanecer unos instantes observando fijamente la puerta condenada,  Paul se encoge de hombros y se da media vuelta, preparándose para salir de la habitación.
Sin embargo, antes de que salga de la habitación, cree oír un leve murmullo, el medio del cual alguien parece pronunciar con gran dificultad su nombre.

-Paul…

Paul se da media vuelta, y se acerca a la puerta condenada. Entonces se da cuenta de que los desconchones han aumentado en la pared, y ahora pueden verse unos cuantos trazos, aunque no se puede ver muy claramente que es lo que representan. Paul va por las llaves de la casa, que Peter dejó en la cocina,  e intenta abrir con cada una de estas la puerta condenada. Cuando por fin abre la puerta, una vez más se topa con aquel muro de madera.

Paul parece un tanto desconcertado por esto, pero cierra la puerta y abandona la habitación vacía. Cuando se va, unos leves murmullos pueden oírse desde el otro lado de la puerta. Unos cuantos fragmentos de la pared caen, sin hacer ningún ruido,  y, en el suelo avanzan unos pequeños insectos, parecidos a gusanos.
Cuando Peter vuelve a la casa, Paul no le dice nada de lo que pasó.
Los dos siguen su rutina habitual, pero esa noche son despertados por unos extraños ruidos, semejante a madera crujiendo.

Peter: ¿Qué diablos es eso?
Paul: Parece venir de la habitación vacía…
Los dos se levantan y prenden las luces del pasillo. No hay luz dentro de la habitación vacía, así que los dos jóvenes llevan linternas. Los crujidos siguen escuchándose con más y más intensidad.

-¿Qué diablos está pasando?- pregunta Peter, y con gran esfuerzo, logra abrir la puerta condenada. En cuanto lo hace, se da cuenta de que gran parte del muro de madera ha cedido, y puede verse una extraña habitación en su interior.

Peter: (Alumbrando con la linterna) ¿Qué diablos es esto?
 Muro de madera termina por ceder, ante la presión ejercida por Peter y Paul. Con asco y sorpresa, los dos descubren varios gusanos blancos en los trozos de madera esparcidos en el piso. Pero lo que llama más su atención es el símbolo que adorna la pared de aquella habitación recién descubierta: Una especie de estrella de cinco puntas, así como una serie de inscripciones en un idioma desconocido.

A la mañana siguiente, los dos jóvenes discuten acerca de su hallazgo.

Paul: ¿Por qué esa habitación estaba tapiada? ¿Qué significan esos símbolos en las paredes?

Peter parece estar a punto de decir algo, pero luego se contiene.

Paul: Peter… ¿Sabías tú de esta habitación?

Peter niega con la cabeza.

Peter: Yo…Yo no sabía acerca de esta habitación, pero…
Paul: ¿Pero qué?
Luego de un breve, pero incómodo silencio, Peter habla:

Peter: Yo no sé bien que son esos símbolos…Ni sabía acerca de esta habitación. Sin embargo…Sin embargo tal vez tenga algo que ver con las creencias de mi abuelo…

Paul: ¿A qué te refieres?
Peter: Mis abuelos…Mis abuelos no eran cristianos. Ellos fueron ateos durante una buena parte de su vida, aunque en su vejez se unieron a una secta gnóstica, la cual predicaba que la humanidad veneraba a un dios falso…Y que las historias de la Biblia no eran más que mentiras, fabricadas por un demiurgo malévolo…
Paul observa fijamente a su amigo, con sorpresa y desconcierto.

Peter: Cuando mis abuelos comenzaron a hacer públicas sus creencias…Mis padres se alejaron de ellos…También me aconsejaron no volver a verles…Sin embargo, yo les desobedecí en una ocasión, visitándoles poco antes de la muerte de la abuela…Ellos me dijeron…Me dijeron una serie de cosas extrañas, que no llegué a entender muy bien. Después de eso, me convencí de que ellos estaban locos…Y no quise saber nada de ellos…Hasta que…Hasta que me enteré  de la muerte de la abuela. El abuelo murió unos pocos meses después…

Los dos permanecen en silencio. La cámara los enfoca de lejos, dando la impresión de que alguien les está observando.

Paul: Y ellos… ¿Nunca te hablaron de aquel cuarto?
Peter: No…Nunca lo hicieron…La verdad…Nunca pensé que adentro de ese lugar estuviera…Eso…


En la escena siguiente, los dos entran en la habitación, la cual parece una réplica exacta de la habitación vacía, incluso con los mismos desconchones. En el interior de la nueva habitación, no hay nada, salvo una caja de cartón, en cuyo interior hay varios lienzos vacíos, o con los dibujos borrados.
Sólo uno de los lienzos ha permanecido intacto: Se trata de un cuadro que representa la resurrección de Lázaro. Las figuras de Cristo y María Magdalena obedecen a los cánones convencionales de la pintura renacentista, aunque el aspecto de Lázaro es por demás extraño: Gran parte de su cuerpo aún permanece cubierta por los vendajes, aunque las partes del torso y el rostro que pueden verse parecen estar en estado de descomposición. Más extraños son los ojos de Lázaro, los cuales parecen estar vivos, aunque su mirada parece perdida, como buscando a alguien no presente en el cuadro.

Paul: ¿Y esto? ¿No dijiste que tus abuelos no eran cristianos? ¿Por qué tendrían un lienzo así en su casa?
Peter: No lo sé…No sé qué…
Paul: ¿Qué haremos con estos lienzos?
Peter: ¿Qué crees tú? No quiero tener nada de esta habitación en mi casa…

En los días siguientes, Peter y Paul tiran los lienzos a la basura, y borran los símbolos dibujados, pintando encima de estos. No contentos con esto, los dos jóvenes tapian nuevamente aquella habitación, esta vez con cemento y ladrillos. Además se dedican a fumigar cada una de las habitaciones de la casa, a fin de matar a todos los gusanos y termitas que pudiese haber, aunque, a decir verdad, no parecen haber gusanos en ninguna parte, salvo en la habitación de los desconchones. Una vez toda la labor está terminada, Peter y Paul parecen satisfechos con el trabajo, y se echan a descansar en los sofás. No obstante, algo llama la habitación de Paul.

-¿Qué es eso?- pregunta Paul, señalando a uno de los cojines de uno de los sofás de la sala. Algo blancuzco parece brotar del interior de estos. Con repugnancia, los dos chicos descubren a unos gusanos royendo en el interior de los cojines.
-Pensé que  habías echado insecticida, Peter- dice Paul, con tono de reproche.
-Sí lo hice…- responde Peter, un tanto molesto.
Peter tira el cojín al interior de una bolsa negra de basura, con los lienzos.
De nuevo, los dos jóvenes parecen sentirse invadidos por una gran incomodidad. Sin embargo, los dos se esfuerzan por seguir con su rutina habitual, aunque durante la cena, apenas intercambian palabra alguna.
 Peter opina que tal vez lo mejor sea que los dos vuelvan mañana a la ciudad, y una vez allí vuelvan a instalarse en la casa de los padres de Peter. Paul está de acuerdo con la idea, aunque no le agrada el hecho de tener que quedarse una noche más en aquel caserón extraño.
Durante la noche, mientras Paul y Peter duermen,  unas extrañas manchas se expanden silenciosamente a través de los muros de las demás habitaciones; un extraño ruido, semejante a un murmullo parece provenir desde el interior de los muros.
Lucas se levanta y se pone en estado de alerta. Algo parece haberlo asustado.
Mientras tanto, Paul tiene una pesadilla, durante la cual se ve a sí mismo en medio de un extraño bosque, cerca de una gruta, muy parecida a la gruta de donde emerge Lázaro en el lienzo. De esta gruta brotan unos seres horribles,  semejantes a cadáveres descompuestos, de cuyos órganos brotan unos gusanos blancos, muy parecidos a los que royeron el muro de madera que tapiaba la entrada a la habitación secreta.
Estos seres caminan hacia Paul, el cual quiere huir, pero no puede hacerlo, porque unas manos que brotan de la tierra tienen sus piernas atrapadas.
Paul es llevado por los seres al interior de la caverna, en donde estos le envuelven con unos lienzos, hasta cubrir todo su rostro, mientras Paul da gritos de terror.
Paul despierta agitando, sudando copiosamente. Él parece haber sentido algo extraño bajo su almohada, y al momento de revisar bajo esta, encuentra un sudario, muy semejante al que Lázaro llevaba puesto en el lienzo.
Paul se levanta de la cama, y sale de su habitación, llamando en voz alta a Peter, pero nadie le responde. Paul entra a la habitación de Peter, la cual está vacía. Recién entonces se percata de las horribles manchas negras que se han expandido por todas las paredes de la casa.

La cámara enfoca el suelo de la habitación de Peter, en donde pueden verse unas extrañas huellas, así como un rastro de barro y sangre.
Unos cuantos gusanos blancos avanzan repugnantemente sobre las sábanas. Paul retrocede y sale de la habitación.
Paul escucha entonces el quejido del perro Lucas, el cual se oye como si le estuviesen matando. El lugar de donde proviene el ruido es la habitación vacía, en donde está la puerta tapiada. Antes de que Paul pueda entrar a la habitación, brota desde el interior de esta numerosos seres, en estado de descomposición, sin ojos, y asediados por gusanos y moscas. Entre ellos están Peter y Lucas, los cuales también se han convertido en monstruos sin ojos.

-¿Peter?- pregunta Paul, horrorizado, al ver el casi irreconocible estado en el que ha quedado su amigo.

Peter parece estar a punto de articular el nombre de Paul, pero antes de que lo haga, la mandíbula se le desprende del rostro. Peter se abalanza sobre Paul, e intenta agarrarle de un brazo, pero Paul se libera de este y corre hacia la planta inferior de la casa, perseguido por aquellos horribles seres.
Todo el lugar parece completamente cambiado: No sólo las paredes están cubiertas de manchas negras cuyas formas se asemejan a monstruos, sino que también unas extrañas plantas, semejantes a raíces, brotan de los muros, todas ellas cargadas de gusanos y cadáveres de pequeños animales en estado de descomposición, que se mueven nerviosamente, como intentado liberarse de las ramas.
Paul intenta inútilmente abrir la puerta de la casa: Tanto los cerrojos como las ventanas están cubiertas por aquellas monstruosas raíces. Sin ningún otro refugio, corre a la cocina, en donde se encierra, mientras los seres golpetean las puertas de la cocina.
Paul intenta abrir la puerta trasera de la casa, ubicada en la cocina, pero, cuando la abre, descubre con desesperación que hay un muro de ladrillos y cemento detrás de esta. Las ventanas de la cocina también están tapiadas. Los seres están  a punto de derribar la puerta.
La atención de Paul se centra sobre un cuchillo de cocina, que Peter había dejado sobre la mesa durante la cena. Sin ninguna otra opción, Paul toma el cuchillo y se quita la vida, cercenándose el cuello.
En cuanto cae muerto al suelo, cesan los golpeteos a la puerta. Ahora no hay más que silencio.
Los muros de la casa han quedado completamente normales ahora: Ya no hay rastro alguno de las manchas o las raíces monstruosas.
En los muros de la habitación vacía, ahora pueden verse claramente los trazos que habían sido dibujados en estos: Se trata de una burda representación de los seres que invadieron la casa. Junto a ellos, aparecen unos monstruos horrendos, semejantes a demonios. Algunos de los seres representados en los muros están de rodillas ante ellos, como venerándoles. Dos ancianos están de rodillas, en medio de aquellos repugnantes seres, en actitud de adoración hacia esos grotescos seres.
La puerta de la habitación vacía se abre: En el mismo lugar en donde estaba dibujada la estrella de cinco puntas, ahora aparece colgado el cuadro que representa la resurrección de Lázaro. La cámara se acerca, revelando a dos personajes nuevos, incluidos en el cuadro: Peter y Lucas.

La cámara va alejándose de la casa. De lejos, la cámara capta el movimiento de unos extraños seres, vagamente humanos, los cuales avanzan lentamente hacia el interior del bosque de pinos. Fundido en negro.
Los créditos transcurren en silencio, sin música.

Notas del director:
·        Las escenas transcurren en el orden en el que son narradas.
·        El aspecto visual de esta película es semejante al de las películas del Dogma 95: Las tomas (Incluso las que involucran un elemento fantástico) están realizados con cámaras de mano y sonidos ambientales, sin música de fondo, salvo en las escenas finales en las que se escucha  Paranoia 1, y algunos fragmentos de “Pesadilla 13” (Principalmente en las escenas finales)          
·         A pesar de ser una película de tema fantástico, el tratamiento visual es enteramente “realista”, sin muchos artificios.
·        La película no usa efectos digitales de ningún tipo, solo efectos tradicionales

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Título: La Insoportable vida de Juliette, continuación de Amelie.

Directed By: Juan Bagliani. Argentina.

Género: Comedia Musical, tributo a Madonna.

Clasificación: Apta para mayores de 13 años.

Sinopsis: Una comedia musical que intenta reflejar los absurdos problemas de la alta burguesía del siglo XXI.

Reparto:
Juliette………………………….Christine Baranski
Amelie………………………….Catherine Zeta Jones
Giuseppe………………………..Dominic Cooper
“Don Juan”……………………...Antonio Banderas
Leonard………………………....George Clooney
Boris…………………………... .Ben Kingsley






Argumento:

La cámara enfoca todo Paris, poco a poco se va acercando al barrio mas costoso de la mencionada ciudad. Luego, vemos muchas personas caminando por ese barrio. Nos vamos adelantando hasta llegar a una esquina en la que había un lujoso edificio, doblamos a la derecha, y vemos una calle un tanto angosta, muchas casas con preciosos jardines a los lados de la calle. Seguimos así hasta llegar a unas imponentes rejas negras, detrás de ella podemos divisar una enorme casa color blanca, con grandes columnas, dos grandes fuentes e imponentes sauces. Las rejas se abren y vamos siguiendo un camino que cada vez se va haciendo más hermoso. Llegamos a la puerta de la casa, estas se abren y nos encontramos con una gran recepción, adornada de grandes cuadros abstractos en colores verdes negros y blancos. Esperamos allí hasta que vemos pasar a un hombre muy elegante, que rápidamente nos guía hasta el piso superior. Escuchamos una hermosa melodía (like a virgin piano), que segundos después notamos que proviene de un piano, tocado por un hombre muy buenmozo. Avanzamos por un pasillo y escuchamos:

Juliette: Giuseppe! Giuseppe! Donde estas Giuseppe??? Giuseppe!!! Cuantas veces te tengo que llamar.

Juliette caminaba por el pasillo, a un paso muy apresurado, la vemos venir de frente. Vistiendo un ajustadísimo vestido y portando unos imponentes zapatos de tacón color rojos, vemos que por fin llega hasta el final del pasillo y se encuentra con su tan buscado Giuseppe.

Juliette: Por fin te encuentro! Donde estabas? Hace mas de un minuto que vengo gritando tu nombre!

Giuseppe: discúlpeme, estaba preparando su desayuno, necesitaba algo mas?

Juliette: desde cuando demoras mas de cinco minutos para traer mi desayuno, no ves que estoy apurada, mi hija me espera para salir de compras, y tu demorándote con mi desayuno.

Giuseppe: disculpe señora, quiere que...

Juliette: no quiero nada! Yo sabia que no tenia que contratar a un italiano, y te recuerdo Giuseppe que si te atrasas una vez mas en algo que te pido, ni te molestes en venir a pedirme disculpas, porque quedas automáticamente despedido!

Giuseppe era un joven chico de apenas 23 años, desde hacia 3 meses estaba trabajando en lo de la señora Juliette. Desde el día que empezó a trabajar hacia lo imposible para que le señora Juliette se sienta orgulloso de el, pero lo único que había recibido como recompensa eran gritos y retos. De una manera, aunque increíble parezca, Giuseppe se había enamorado perdidamente de Juliette. Es mas, cada vez que los empleados la llamaban a escondida como “la insoportable Juliette” el la defendía, y se enojaba con sus compañeros.

La vida en esa casa era totalmente y por donde se la viera loca. Nadie podía entender como una mujer con la fortuna que tenia Juliette, podía ser tan disparatada, frívola e insensible. Tampoco nadie podía entender, como su hija, Amelie, podía ser tan tranquila. Pero a pesar de la incomparable lujuria de Juliette, nunca se le pudo negar, que era la mujer más elegante de Paris.

Nunca se la vio con un par se zapatos repetidos, ni con un tono que no convine con la evilla que usaba en sus cabellos rubios y suaves. Nunca se la vio caminando mal con los altísimos tacos que con orgullo portaba. Jamás ninguna revista la juzgo por su elección de vestuario en una ceremonia o entrega de premios. Juliette era única, era divina.

El egocentrismo se presentaba en cada una de sus frases y contestaciones. Con la única persona que podía llegar a tener una mísera lastima y/o compasión era con su hija. Era la única persona que la podía conmover a tal punto de olvidar su temible ego.

Boris, su mayordomo personal, a quien ya le tenia confianza, la acompañaba desde hacia ya mas de 22 años. Era con unos de los pocos empleados que se permitía bromear y tomar un trago. Es por eso que el era el único que a menudo la comparaba con Dorian Grey, era muy común en la casa escuchar esta conversación:

Boris: Con respeto mi dama, cada día la veo mas parecida a Dorian... Ya sabe a lo que me refiero

Juliette: tienes razón, pinte mi retrato, pero no funciono, mi cuerpo sigue envejeciendo, jajá, aunque no se note!

En algún punto esa broma tenia su pare cierta. Su obsesión por la perfección externa, la llevo al más profundo narcisismo, hasta el punto de superar las 32 cirugías estéticas (hasta ahora).

De hecho, justamente hoy, esta llegando de su retoque final en la nariz, que promete ser el ultimo, aunque ninguno de nosotros lo cree así.

Juliette: Boris! (gritando incansablemente en el hall de su casa, sin que su tono de voz se esfuerce)

Boris: si mi dama, que neces… Ya veo, las vendas no la dejan ver la escalera, acompáñeme que yo la ayudo, no se preocupe, estamos acostumbrados, jajá

Juliette: (con risa irónica), no me causa risa.

Boris: como verá, en estos días que se ausentó, su hija se instaló en la habitación superior y..

Juliette: bla bla bla, ya se, no me sigas contando, y ahora viene la parte que me preguntas si no tengo problema en alojarla unos días, mi respuesta es no, si te sirve de consuelo (con vos un poco nasal a causa de la reciente operación)

Boris: si, disculpe señora.

Juliette sigue caminando por el pasillo quejándose de sus dolores y pidiéndole a Boris que le avise a Giuseppe que le prepare el te para dos personas. La cámara gira en unos de los pasillos y llegamos hasta el salón donde anteriormente habíamos visto a un hombre, de apariencia joven, y muy guapo, tocando el piano. Suena la canción “Like a virgin on piano”. El joven, apodado Don Juan, empezó a tocar cada vez más fuerte. Boris llega da un saltito, se abren las ventanas y entra Juliette por la puerta trasera cantando la canción con una voz hermosa. (like a virgin, fragmento, luces claras que entran por los ventanales, toda la habitación muy iluminada, los bailarines vestidos de blanco)

Eres tan bello y eres mío
Me haces sentir fuerte,
Sí me haces ser atrevida
Oh tu amor lo derrite todo
Sí tu amor derrite todo
Estaba tan asustada y sola

 Me haces sentir…Como una virgen
Acariciada por primera vez
Como una virgen
Cuando tu corazón late
Junto al mío.

Boris y los otros empleados danzan alrededor de Juliette y “Don Juan”, y de repente pegan todos juntos un saltito, las luces se apagan. 

Juliette: Hola amor, ¿como viajaste?

Leonard: Bien, haber espera que alguien me llama.

Juliette: mas de dos meses sin vernos y ya me dejas de lado, sos terrible.

Leonard: menos de tres meses sin vernos y ya te operaste de vuelta.

Juliette, abre los ojos con mucha sensualidad, y entona Give it to me.

“yo no tengo fronteras ni límites, y si 

hay excitación apúntame en la lista

y si es contra la ley, arréstame

si puedes manejarlo desvísteme


no me detengas ahora, no necesito tomar aire

yo puedo seguir, seguir y seguir

cuando las luces se apagan y no queda nadie 

yo puedo seguir, seguir y seguir”

Leonard salió de la habitación de Juliette. Ella quedo sola y mandó a llamar a su hija.
Amelie sale de su cuarto, solo vemos sus pies, unos zapatos Vuitton de más de 15 cm de alto, vamos subiendo y vemos que lleva una pollera tiro alto Chanel con encaje en la cintura. Una blusa Valentino en tono champagne. El pelo recogido con un broche color negro. Los labios oscuros, los ojos delineados…

Amelie: mamá, ¿me llamaste?

Juliette: si querida, hay pero que fea esa blusa.

Amelie: hay pero que fea esa venda...

Juliette: bueno, pero en dos días me la quitan.

Amelie: basta mamá, pareces una nena discutiendo.

Juliette: ¡y vos un espantapájaros con esa ropa!

Amelie: Basta! ¿Para que me querías?

Juliette: es que, sinceramente me decepcionaste hija.

Amelie: no me digas que es por la blusa porque te juro que te pego.

Juliette: no,¡ es que te vi!

Amelie: no entiendo mamá

Juliette: te vi con mi Don Juan…

Amelie:¿te referís a Jean?

Juliette: si…

Amelie: habrás visto mal.

Juliette se acercó lentamente a Amelie, las luces bajaron su tonalidad, Juliette pestañea, Amelie supone una mirada ansiosa, empieza a sonar la melodía de American Pie, y Juliette entona la siguiente estrofa:

Bien, yo sé que tu estás enamorada de él
Porque te vi bailando en el gimnasio
Ustedes dos se sacaron los zapatos

Amelie: que locuras dices mamá! Además, ¿porque tiene que importante eso?

De vuelta Juliette entona suavemente...

Me hace sentir…Como una virgen
Acariciada por primera vez

Amelie: Esto sí que no lo puedo creer! Chau, te dejo delirando tranquila, y no pasa nada con Jean, o “Don Juan” como quieras llamarlo!

Dando un portazo, salió de la habitación. Dentro, Juliette, firme y desolada por dentro, con una mirada vacía y brillante. Permaneció así por unos segundos, hasta que por fin, se paró, se cambió los zapatos, se volvió a maquillar y de un grito llamó a Giuseppe.

Vemos la sala en la que se juntaban todos los empleados, la habitación de servicio, y escuchamos el llamado a Giuseppe. El da un salto y sale rápido como dirigiéndose hacia la habitación de Juliette.
Luego de que el cerrase la puerta, los empleados comentaban.

Rosa: Este chico sigue loco por la vieja,
Carmen: vieja loca, la odiamos todo menos el,
Gregorio: menos el y Jean
Carmen: si, pero a el le paga por algunos favorcitos,
Rosa: jajá, tienes toda la razón, que vieja insoportable

Giuseppe entra en la pieza de la dama, ella lo recibe con una sonrisa un tanto irónica y falsa.
Las puertas se cierran. El encuentra a Juliette, que a pesar de su venda, como siempre, lucía un tanto sensual. Ella gira y lo mira a el, extiende su brazo y apenas toca su mejilla. Todas las luces se apagan, hay muchos flashes, empieza “4 minutos”, empiezan a cantar:

Juliette: ESTOY SIN TIEMPO

SOLO TENGO 4 MINUTOS

CUATRO, CUATRO MINUTOS



Juliette: VEN NENE, ESTOY ESPERANDO POR ALGUIEN QUE ME RECOJA Y ME LLEVE

Giuseppe: VAMOS NENA, NO TE DETENGAS, REALMENTE DUELE CUANDO ME DICES COMO QUIERES ANDAR



Juliette: TU CUERPO, ACELÉRALO PARA MI Y TOMA EL CONTROL

HAY ESPACIO SUFICIENTE PARA LOS DOS



Giuseppe: OYE NENA, ESO PUEDO HACERLO, TIENES QUE SENTARTE, YO ESTOY SENTADO

ESTAMOS LISTOS PARA PARTIR

ESTAS LISTO PARA PARTIR?



Ambos (danzando, con muchos flashes): 
SI LO QUIERES

YA LO TIENES

SI LO TIENES

SERÁ MEJOR QUE SEA LO QUE QUERÍAS

SI LO SIENTES

ES PORQUE DEBE SER EN SERIO, SOLO

DI LA PALABRA

Y YO TE DARÉ LO QUE DESEAS



Juliette: NO ESPERES, TIENES SOLO 4 MINUTOS PARA SALVAR AL MUNDO, TIENES QUE CAMBIAR, ES POR ESO QUE TE TENGO NENA,NO ESPERES

Giuseppe: SOLO TENEMOS 4 MINUTOS PARA SALVAR AL MUNDO
Juliette: SOLO TENEMOS CUATRO MINUTOS


Juliette: TIENES QUE HACERTE CARG

TICK TOCK TICK TOCK TICK TOCK



 (coro) ESO ES, MIRA ESTO

QUIEN ES?

“Ju-li-ette”


Giuseppe: OYE NENE, Y AHORA QUE?, NO ERES TAN MALO ANTICIPÁNDOTE A CONSEGUIR LO QUE QUIERO (Y YO NO ME DETENDRÉ)

Giuseppe: OYE NENA, YO SOY LO QUE QUIERES, ESTOY SOLO

Y ESPERANDO POR HACERTE MÍA (YO TE HARÉ MÍA)


Juliette: OIGAN TODOS, VENGAN Y VAMOS,

ESPERO QUE TE QUEDES POR UN RATO

CONOZCO ESA SONRISA


Giuseppe: OYE NENA, ESTOY BIEN CON ESO, TU Y YO, ESO ES 

ESTOY LISTO PARA PARTIR

ESTAS TU LISTA PARA PARTIR?


Ambos:

SI LO QUIERES

YA LO TIENES

SI LO TIENES

SERÁ MEJOR QUE SEA LO QUE QUERÍAS

SI LO SIENTES

ES PORQUE DEBE SER EN SERIO, SOLO

DI LA PALABRA

Y YO TE DARÉ LO QUE DESEAS


Las luces se apagan de a poco, Giuseppe ya sabia lo que Juliette quería, que el, enamore a Amelie para que ella se aleje de su “Don Juan”.


Amelie: ¡Mama!
Juliette: ¿Que?
Amelie: Veni!

Juliette sin apuro, sale de su pieza, camina por el pasillo, mueve sus labios en señal de retocarse el pintalabios, pestañea para acomodar el rímel, y llega a la sala donde estaba Amelie, lo que llamó la atención a Juliette, es que su hija, se encuentre en la sala de seguridad.

Juliette: ¿que haces acá?

Amelie: ¿no sabías que en todos los cuartos de esta habitación hay cámaras?

Juliette: Si hija, ¡por supuesto!

Amelie: ¡entonces date cuenta de lo inútil que sos!

Juliette: calmate un poco que soy tu madre, y acomódate el delineador que pareces un mimo.

Amelie: haceme el favor de callarte un segundo, no te das cuenta de lo que estoy tratando de decir, ¿tan estúpida sos?

Juliette: no soy un genio adivinador, ¡mimo!

Amelie: para evitar futuras discusiones, quiero decirte que ya se lo que hablaste con Giuseppe, así que mejor no me digas nada y listo, ok?

Juliette: sabes eso de la misma manera que yo se lo de Don Juan con vos!

Amelie: ¡pero mamá!, basta, no pasó nada, te haces la novela vos sola, sin necesidad!

Juliette: mira hija, tengo tanta experiencia, que ya conozco estas situaciones, y me di cuenta que entre ustedes pasa algo, ¡no soy estúpida!

Amelie: si evidentemente sos una tremenda estúpida, como para no darte cuenta, que sabiendo que era obvio que yo iba a tener curiosidad por lo que hablabas con Giuseppe, no hayas desactivado la cámara de tu habitación!

Juliette: Bueno, ya está, paremos de discutir, que en una hora llega Magdalena, mi amiga, esa que siempre te hablo, y tenemos que estar presentables las dos.

Amelie: si, tenes razón, dale apurémonos, que sino vamos a parecer cualquier cosa vestidas así frente a la visita.

Ambas se van caminando rápido por el pasillo, solo vemos sus tacos golpear con el suelo, se escucha la voz de Juliette diciendo: ¿Queres que te preste mi delineador?
Empieza Material Girl Instrumental, empiezan los créditos.


Banda Sonora: 

Material Girl (Créditos del final: http://www.youtube.com/watch?v=Dm64sW1Q31Y 






    


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Título: CARNE S. A.

Director: Mariano Masci

Género: Drama – Thriller // MAYORES DE 16 AÑOS.

Elenco:

Cecilia Roth (Marcela Ibañez)
Norma Aleandro (Nélida Ojuez)
Soledad Villamil (Cecilia Giubileo)
Ricardo Darín (Pablo Chabrol)
Fabián Vena (Florencio Sanchez)

Banda Sonora:
“Spinata” (Emily Bear)

“Snowdance” (Emily Bear)

“The Gravel Road” (James Newton Howard)

“Morgan’s Horse Farm” (Hans Zimmer):

“Lighthouse music” (Hans Zimmer):

Sinópsis: “Carne S.A. intenta seguir de cerca la historia acerca de la investigación ficticia de un suceso real… tan crudo, como enigmático y vergonzoso”



Obra:

“Por sobre los agregados de ficción presentes en la siguiente película, los sucesos e hipótesis que se manejan responden a hechos reales en torno a la desaparición de la doctora Cecilia Giubileo”

16 JUNIO DE 1985 por la tarde

Cae el sol lentamente sobre las afueras de Buenos Aires. Desde lo alto se aprecia un coche, específicamente un Renault 6 verde, recorrer la ruta a una velocidad que va reduciendo hasta detenerse en una estación de servicio. Cecilia, ya vestida con su ambo blanco de trabajo, baja del auto y entra al buffet de la gasolinera. Busca la cabina telefónica y disca un número con sus veloces dedos:

- Hola, ¿Francisco? –saluda y pregunta la mujer al mismo tiempo

- ¿Cecilia? – adivina el interpelado. - ¿Qué me cuentas?

- Estoy de camino al trabajo, va a ser el último día que pise ese lugar.

- Cecilia… No te precipites. Escuchame, ya hablamos de esto antes. Esto es peligroso.

- Fran, ya lo sé. Pero no tengo otra opción, ya estoy hasta el cuello. Estarás libre por la mañana, ¿no?

- Sí, ¿por qué…?

- Necesito que pases a buscarme, no quiero volver sola a casa.

- Está bien. Haré lo posible, pero no lo tomes como una promesa. Tengo que cortar, Cecilia. Adios.

- Chau, Fran. Un beso.

La doctora, resuelta y con la voz ya menos tensa, se enfila hacia el mostrador. Paga el costo de la llamada y por adelantado también el precio por llenar el tanque de nafta de su Renault.

- ¿Casi lleno como todos los días? –le pregunta el chico que maneja la manguera.

- No, esta vez quiero el tanque lleno por completo. Mañana a la vuelta no voy a poder detenerme por acá.

MAYO DE 2005

Dentro de su escritorio, y con los últimos rayos de sol entrando por la ventana, una mujer adulta y de cabello rubio parece absorta en la lectura de una simple hoja escrita a bolígrafo.  Con su dedo recorre de arriba hacia abajo la lista de números telefónicos que tiene anotados en ese papel.
Se decide por marcar el primero de la lista, que se encuentra subrayado fuertemente y con signos de admiración (Nélida Ojuez!!!). Junto a ese nombre descansan cuatro palabras: Supervisora de Casa Médica.

- Hola, ¿hablo con la señora Nélida Ojuez?

- Sí, con ella misma –responde una voz muy mayor. -¿Quién llama?

- Mi nombre es Marcela Ibañez. Soy periodista, y estoy armando un especial sobre el caso Giubileo, para el diario “C..” – comienza a responder, pero la voz de Nélida la interrumpe.

- Ya se lo que está buscando. Y no creo que pueda ayudarla.

- Espere, espere –insiste Marcela- Realmente creo que podemos ayudarnos mutuamente.

- ¿Cómo es eso? –Interroga la otra con voz más grave – No creo que sea conveniente sacar esos temas a la luz, y mucho menos por teléfono…

- En ese caso podríamos vernos en persona, ¿le parece?

En ese momento, la señora Ojuez parece estar de acuerdo, ya que a Marcela se la ve anotar una dirección y asentir.

16 DE JUNIO DE 1985 al comienzo de la noche

La doctora Cecilia ingresa al complejo neuropsiquiátrico de Open Door, con su Renault 6 verde conduce por el camino de canto rodado hacia la dependencia Casa Médica, estacionando frente a la puerta de la misma. Baja con un saco largo sobre su ambo. El frío hace que se estruje las manos, como tratando de evitar que se le congelen. Camina resuelta hacia la entrada largando vapor de agua por entre sus dientes que tiritan a causa de la helada invernal. Ya en el Hall Central –muy descuidado, por cierto- se encuentra con Nélida Ojuez, la supervisora. Se saludan con un “hola”.

- ¡Hace un frío de peste! –Se queja Cecilia.

- La verdad que sí. Yo que vos me hubiese quedado calentita en casa.

- Sí, esa era una opción muy tentadora. Pero tengo mucho trabajo que hacer.

- No te preocupes Cecilia. –retruca Nélida- Estos pacientes siempre van a estar acá, esperando. No se van a ir a su casa.

Cecilia se ríe, y tras despedirse con un “nos vemos luego” se dirige a su consultorio, pero antes de entrar se topa con uno de los internos. Un esquizofrénico que aún conserva la capacidad de reconocerla. La saluda y le regala tres cigarrillos. Ella los acepta encantada, luego ingresa al cuarto que hace las veces de salón de trabajo, y cuarto de descanso. Un armario, una mesa, una silla y una camilla son todo lo que allí dentro la esperan.

MAYO DE 2005

Luego de contar el episodio recientemente descripto, Nélida Ojuez, treinta años más envejecida apaga el cigarrillo en un cenicero de papel aluminio; para luego alzar la mirada encontrándose con los ojos de Marcela.

- Esa fue la última vez que la vi –Finaliza Ojuez.

Marcela, sentada al otro lado de la mesa, le pregunta:

- ¿Eso es todo? ¿Cómo es que usted terminó trabajando en este Cottolengo tan lejos de Open Door?

- Bueno, se manejan varias hipótesis acerca de la desaparición de la doctora Cecilia. Pero pocos creemos estar seguros de cual es la correcta. Si me quedaba, temía llegar a correr la misma suerte que ella.

- Si, esa parte la entiendo –interviene la más joven- Lo que no me cuadra, es que eso sea todo. Así… sin más.

- ¿Y qué pretende que le diga?

- Lo que no vio, pero lo que si escuchó de sus compañeros.

- Eso sería revelarle cuál sería la hipótesis en la que yo creo. –Reprocha Nélida- Y habíamos quedado en que no usted no iba a comprometerme a tal nivel.

- Le aseguró que su nombre no aparecerá en la fuente del artículo. Además creo que ya pasaron varios años como para empezar a preocuparse respecto al supuesto tráfico de órganos en Open Door.

- Veo que va por el camino correcto, pero si toma tan a la ligera mis creencias, en ese caso nadie va a creerme, así como nadie lo creyó hace treinta años… Y por lo visto tampoco usted lo creyó.

Marcela alza una ceja y con cara de escepticismo replica:

- En Open Door no tienen los materiales ni la higiene suficiente como para extraer un órgano a un paciente sin matarlo. Y si lograsen hacerlo, en ese caso sería la víscera la que se pudriría…

- Está usted muy equivocada, señorita periodista. El tráfico de órganos en Open Door, es solo la punta del iceberg de Open Door…

- ¿Qué quiere decir?

- En ese lugar no se comercializaba solo con pedazos de locos… Sino también con los locos por completo… no en partes, sino enteros.

La periodista Ibañez se empieza a reír. Luego dice:

- ¿No esperará que me crea el cuento del tráfico humano?

- Sí… Sino, ¿qué esperaba que le diga?... ¿Qué fue el marido de Cecilia quién la hizo desaparecer?... –Se burla Nélida- Disculpeme, Marcela… pero ese es el tipo de material que solo haría más interesante un artículo publicado en una revista sobre el corazón.

- Bueno… Está bien, deme una prueba y usted gana.

- Si quiere una prueba… -la mayor se pone de pie mientras habla-… entonces sígame.

Ambas se dirigen por uno de los blancos pasillos de la institución (una muy distinta y mucho más cuidada y limpia que aquella en que trabajara la Dra. Giubileo). Cuando están por llegar al final de corredor, la supervisora se detiene frente a una de las puertas y antes de abrirla le dice a Marcela: “Esta es una de las últimas pacientes rescatadas de Open Door… Le decimos Pirucha”. Luego abre la puerta.
Sobre la cama, sentada, yace una mujer de unos sesenta años. Su ojo derecho no tiene color alguno, es blanco y lechoso. Conectada a su costado, se ve ingresar una manguera que termina en un aparatito de filtrado.
Ambas mujeres sanas (supervisora y periodista) se le acercan. Ya lo suficientemente cercana y señalando la manguerilla, Nélida dice: “Le falta un riñón”. Luego subiendo el dedo índice para ahora apuntar sobre lo lechoso del ojo derecho de Pirucha agrega: “Ahí no hay córnea”.
Marcela, impresionada se agacha y mira de cerca de la paciente, que parece abstraída del mundo.

-¿Quieres más pruebas? – cuestiona Ojuez.

Marcela no contesta, ante lo cual la otra se decide a preguntarle a Pirucha de repente y sin previo aviso: ¿Querés volver a las jaulas?

-¡NOOOOOOOOOOO! –Comienza a gritar y a sacudirse Pirucha, ante lo cual Marcela salta horrorizada hacia atrás- ¡NOOOOOOOOOOOO! ¡ME CORTAN! ¡ME CORTAN!

17 DE JUNIO DE 1985 a las 3:00 am

Cecilia Giubileo escribe en su diario íntimo. Su voz en off permite saber lo que está apuntando sobre su cuadernillo forrado en cuero:

“La situación en Open Door ha llegado a un punto de inflexión del cual no hay marcha atrás. Francisco no quiso acompañarme durante mis constantes denuncias contra este establecimiento. Muchos de los internos aún permanecen encerrados en jaulas; mientras que otros desaparecen, y algunas aparecen pero en estado lamentable. Violaciones, vejaciones como si de animales se tratase. Aunque, a mi modo de ver, ni los animales son dignos de semejante maltrato. No hay orden que permita tales acciones, tales abominaciones. A veces me pregunto quienes son los verdaderos locos: ¿los que aquí yacen internados, o quienes los mantienen encerrados? Tal vez, los terceros, los que observamos desde afuera y sin hacer nada, seamos los principales responsables…”

Un ruido en el pasillo distrae a la doctora. Entreabre la puerta del cuarto/consultorio para tratar de encontrar el origen de ese ruido (¿pasos?). Sale al corredor, da unos cuantos pasos pero una sombra que se proyecta en frente a ella la hace retroceder. Corre y se encierra nuevamente en la habitación. Escucha un ruido proveniente de la calle, el ruido que hace el agua al caer desde un bidón. Se asoma a la ventana. Personas se mueven en el estacionamiento junto a la entrada.
Antes de que pueda alertar a alguien, e incluso a ella misma, es arrojada al suelo. Trata de gritar, pero unas manos le tapan la boca, a medida que es arrastrada por el suelo. Patalea, y sus zapatos se salen de sus pies y quedan tirados en el piso. Trata con todas sus fuerzas de aferrarse a las patas de la cama. Pero alguien pisa su mano con todas sus fuerzas. Efectivamente tienen que ser dos personas quienes tratan de inmovilizarla. Abre los ojos, llenos de terror, y antes de que pueda llegar a morder la mano que le tapa la boca, es sacudida contra el suelo con fuerza bruta a manos de su atacante. Ya inconsciente es arrastrada fuera de la habitación.

MAYO DE 2005

- ¿Te queda alguna duda? –le cuestiona Nélida a Marcela ya en el patio del Cottolengo

- No sabría qué decirte… -excepto algo para preguntarte- ¿Qué fue del marido de Cecilia?
Nelida, prende otro cigarro con un encendedor minibic. Da una gran pitada, exhala el humo y contesta:

- Corren varios rumores. Lo primero que tendrías que saber, es que Pablo, al igual que Cecilia había militado en un grupo de izquierda durante la dictadura militar. Fue por ello que trató de relacionarse la militancia de ambos al crimen en contra de su esposa.

- Eso ya lo sabía… Pero no tiene pies ni cabezas. –repone Marcela- Además llevaban años separados para cuando ella se esfumó.

- Bien, eso es cierto. Pero hay una parte que nadie te cuenta…

Ambas dejan de caminar, y la periodista mira fijamente a Nélida. Esta inquieta por el escrutinio de esos ojos, replica…

- ¡No me presiones! Es demasiada información.

- Uno no tira la piedra y esconde la mano…

- Está bien, está bien. Es un rumor frecuentemente aceptado en el ámbito médico, entre colegas se rumorea que fue esto lo que realmente ocurrió con Cecilia.

A medida que Nélida relata la historia, podemos verla como si de una película en blanco y negro se tratase, con la voz en off de la mujer:

“Cinco años después de la desaparición de su mujer, Pablo Chabrol logró entrar en contacto con el mercado negro de bebés, mujeres y órganos en la Argentina, gracias a la ayuda de Florencio Sanchez (director del establecimiento psiquiátrico de Open Door). Tras años de exilio en España, y regresando a su tierra natal con una identidad falsa, el ex marido de Cecilia llegó a hacer negocios truculentos con quien fuese luego procesado por tráfico de personas. La realidad es que Florencio Sanchez quedó libre por falta de pruebas. Pero lo que también se rumorea como cierto, es que Pablo finalmente encontró a su mujer viva, y completamente arruinada por la droga en un prostíbulo ilegal en el Sur de la provincia. Amigos de él aseguran que pudo rescatarla de una cabaña llena de mujeres golpeadas, violadas y forzadas a los peores vicios. Incluso algunos se jactan de repetir la historia como si el mismo Pablo la contase”.

En este punto del relato Marcela interrumpe, y pregunta: ¿Cuáles son esas palabras?

Se oyé la supuesta voz de Pablo en off, reflejando la situación por él mismo narrada:

“Salimos del bosque corriendo. Hacía un frío que partía los huesos. Cecilia no entendía nada, solo se aferraba a mi, y corría descalza por sobre las piedras, el barro y las hojas. La pobre miraba hacia arriba, como tratando de encontrar el sol entre las ramas de los árboles”

- ¿Eso es lo que dicen que él dijo?- Pregunta la periodista.

- Eso… -repite Nélida- en realidad es un rumor. Un rumor en el que preferimos creer por tratarse de la peor de las posibilidades.

- En todo caso lo peor sería encontrar sus huesos en el estanque de Open Door, como muchos esperarían…

Nélida se ríe soltando el humo del cigarro entre los dientes, y luego habla…

- En ese estanque, cuando por fin lograron vaciarlo, solo encontraron una cosa…

- ¿Qué?

- Un gato muerto. Hubiese sido mejor que la encontrasen a ella allí muerta, antes que viva y en el estado que se dice que apareció. Pero un gato muerto… eso es todo lo que había en el estanque.

- ¿Y más allá del estanque…?

- Bueno, creo que ya debes saberlo: En el cuarto de la Doctora solo se encontraron sus zapatos. Mientras que el auto, intacto, presentaba el tanque de nafta vacío. Solo a eso llegaron las investigaciones. Aun así el anonimato de Pablo viene a confirmar los rumores acerca del paradero de Cecilia.

-Perdón… ¿Cómo dice?

- Lo que oyó. En mi opinión ambos están escondidos. Ella más que él… escondida en si misma. Y Pablo ahora no puede hacer más que protegerla.

Marcela mira inquieta hacia el cielo. La noche está demasiado próxima. La más adulta percibe los nervios en la cara de su compañera de charla, y le dice:

- Mejor continuemos con eso otro día… Se le hace demasiado tarde para volver a casa.

Marcela recorre la ruta con su auto. Su cara aun permanece perpleja. Sigue conduciendo hasta dar con una estación de servicio, donde pide que le llenen el tanque del auto. Luego ingresa al buffet para pedir un café con medialunas. Cuando se sienta a la mesa y esparce sus notas algo le llama la atención. Una hoja color rosa que antes no llevaba, en ella dice algo.

NO SE DETENGA CAMINO A CASA. LLEGUE RAPIDO. CREO QUE VAN A SEGUIRLA

Marcela sin pensarlo dos veces, se levanta velozmente de la silla y sale lo más a prisa posible del local en busca del coche. Una vez dentro del mismo empieza a respirar con dificultad. Saca un pañuelo de su cartera y empieza a secarse el sudor de su rostro mirándose en el espejo del coche. Pero además de su propia cara, ve en el vidrio el reflejo de dos siluetas que se le acercan. Pisa el acelerador y sale a toda velocidad, alejándose por la ruta.
Toma el celular de su cartera y marca el número de Nélida…

- ¿Hola? -pregunta la voz de la anciana.

- Soy yo. Tenías razón, alguien me está siguiendo.

- ¿Qué yo que…? Yo nunca dije eso…

- Entonces no se quien, pero alguien, quien sea, puso un papel en mi cartera advirtiendo de que iban a perseguirme. Y así está ocurriendo ahora mismo. Y creo que…

Marcela no llega a terminar la frase. Alguien la enviste por detrás. El auto no sufre daños importantes, pero el miedo la obliga a frenar. Un auto negro se detiene al lado suyo. El vidrio de dicho coche se baja, y asoma, para sorpresa de ella, la cara de Pablo Chabrol:

- No sea estúpida. Dejé de investigar. Ellos ya saben que estás metiéndote en todo esto.

- ¿Cómo es que…?

- No hay tiempo para preguntas. Vuelva a su casa, o a donde quiera y lárguese bien lejos. No se van a molestar en seguirla, porque comprenderán que usted está asustada y eso les asegurará que no va a hablar.

Antes de que Marcela pueda replicar, el coche negro arranca a toda velocidad alejándose en dirección al Cottolengo. Por lo que vuelve a llamar a Nélida con el celular…

- ¡Nelida! ¡Váyase urgentemente de ahí!

- ¿Qué ocurre…?

- No va a creer lo que acaba de ocurrirme… Nos vemos dentro de una hora en su casa. Páseme su dirección.

ULTIMA ESCENA

Luego de lo que parece haber sido una larga charla, y con café en mano, ambas mujeres conversan en el living de la casa de Nélida.

- Así que se dignó a aparecer… -ironiza esta.

- Si, el problema es que no se si con un consejo o con una amenaza.

- Hay consejos que son amenazas, es algo que tendrías que aprender amiga.

- Hay muchas cosas que tengo que aprender. Al igual que vos.

- Sí, la vida es una escuela de guerra… Guerras que siempre perdemos, como la pobre Cecilia. –A Nélida se le humedecen los ojos y exclama:-¡Qué hermosa era!

- Es. Hoy estoy más segura que nunca de que “ES”.

- Si, ya se que “es”… es viva, está viva… pero dudo que siga siendo hermosa. De hecho dudo que siga siendo Cecilia.

- ¿Qué nos queda por hacer? –pregunta Marcela.

- Callarnos la boca… o hablar. No son muchas opciones.

- Prefiero hablar entonces –afirma la más joven y se levanta buscando las llaves de su auto.

Nélida se levanta y la acompaña hasta la puerta de entrada, y de allí hasta el auto. El cual parece no obedecer al pie de Marcela sobre el acelerador. Vuelve a intentarlo, pero solo se escucha un ruido sordo.
La señora Ojuez emite una exclamación divertida y señalando el tablero le dice:

- ¡Mira! ¡Te quedaste sin nafta!

- Eso es imposible, le di a tanque lleno… -reprocha Ibañez.

- Bueno… por ahora las opciones son estas dos: Te llevo en mi auto hasta tu casa. O te quedas en mi casa hasta que sea de día. ¿Qué preferís?

- Sea lo que sea, no voy a poder entregar ningún borrador hasta mañana…

- Si nos apuramos tal vez podamos garabatear algo, y entregarlo a tus superiores… digo, por si algo ocurriese…

- Me parece buena idea. –asiente Marcela- Volvamos adentro...

Ambas mujeres regresan a la casa. Cuando la puerta se cierra, la cámara desciende hasta el tanque de nafta. Alguien se había encargado de perforarlo… el liquido se había desparramado a lo largo de todo el camino, dejando un fino hilo oscuro ya seco en el medio de la calle.

DETALLES DE DIRECCION/USO DE LA BANDA SONORA
  1. “Snowdance” (Emily Bear): Durante toda la primera escena de 1985 en la ruta con la doctora Giubileo.
  2. “Spinata” (Emily Bear): Durante la segunda escena de 1985. Cuando la doctora llega al hospital.
  3. “The Gravel Road” (James Newton Howard): Durante el relato de la historia de Pablo, el marido de Cecilia.
  4. “Morgan’s Horse Farm” (Hans Zimmer): Durante la escena del secuestro de Cecilia, cuando es atacada. Y también durante la escena que va desde que Marcela entra a la cafetería hasta que choca el auto.
  5. “Lighthouse music” (Hans Zimmer) : Durante la escena de Pirucha. Y también durante el final.

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