GALA DEL DB5: 11/02/11

México: 19 Hs
Perú: 20 Hs.
Ecuador: 20 Hs.
Venezuela: 20:30 Hs.
Argentina: 22 Hs.
España: 1Hs (12/2)
Posted by DB5 | lunes, 10 de enero de 2011 | 9 comentarios

Título: Passenger.

Director: Yahir Martínez. México, Distrito Federal.


Género: Drama.

Clasificación: 15+

Reparto:
Jairo – Max Minghella
Jorge – Max Thieriot
Fabricio – MelvilPoupaud
Carlos – Ashton Holmes
Esteban – Nicholas d’Agosto
Sandra – ZoeKazan
Bruno – Alfred Molina
Clarisa – Keisha Castle-Hughes
Héctor – Aaron Eckhart
Pedro Rivas – Michael Stulhbarg
Laura – Catherine Keener

SOUNDTRACK: (Los links se indican durante la obra)
1.     You Could Be Happy – Snow Patrol.
2.     Angel On My Shoulder (Edx’s Belo Horizonte At Night Edit) - Kaskade
3.     Across The Universe (Original de John Lennon) – Rufus Wainwright
4.     You Gonna Want Me – Tiga
5.     Winner At A Losing Game – The Rascal Flatts
6.     Wave Goodbye – Steadman
7.     528491 – Hans Zimmer (Inception Music of the Motion Picture)
8.     Passenger – One Republic.

SINOPSIS: Jairo, como todo adolescente, se enfrenta al primer amor, a la fuerte influencia a la sociedad, a los padres y a la vida. Descubrirá como la mínima reacción de un ser humano tiene serias influencias en su paso por este mundo.



ARGUMENTO (Obra)

SECUENCIA 1

TRACK 1: You could be happy – Snow Patrol.

Iniciamos con los créditos en letra blanca sobre fondo negro. Después de mostrar los principales (Título, Director, Guión y Actores), inicia la imagen mostrando una sala de corte minimalista, solo observamos un cuadro en una de las paredes, la pantalla del salón proyecta “PS I Love You”, la cual es observada únicamente por una chica de aproximadamente 18 años (Clarisa – Kesha-Castle-Hughes). Después de unos segundos, la música disminuye poco a poco hasta que entra su padre (Bruno Mendoza – Alfred Molina) por el pasillo.

-Clarisa, ya es tarde. Todos están durmiendo.

-Jairo no- repone Clarisa levantando la mirada – Todavía no entiendo porque él sí tiene permiso para salir con sus amigos. Y a mí me dejas aquí en casa, aburrida, y sin poder hablar con mis amigos, porque seguro ellos ya están en la fiesta.

-Lo hemos platicado muchas veces – replica Bruno – No entraremos en esa discusión.

-Como quieras papá, me he resignado, sólo espero a que termine la película y me voy a la cama.

-Puedes terminar de verla en tu cuarto.

-No tengo reproductor de DVD.

-Toma el de tu hermano.

-No le gusta que entremos a su recamara – responde nuevamente Clarisa, mostrando una clara impaciencia en su tono de voz.

-Vamos, yo le explico – Bruno se acerca y besa la cabeza de la chica. Ella sonríe y se incorpora.

-Está bien – se dirige a la pantalla, el reproductor está debajo, lo apaga y saca el disco DVD. Lo guarda en su caja, y voltea hacia su padre – Pero a primera hora ¿eh? Que luego con tremenda resaca se pone más insoportable todavía.

-Trato hecho – sentencia Bruno. Espera a que Clarisa salga de la sala, apaga la lámpara y se va hacia su recámara.


SECUENCIA 2

Cambiamos al interior del cuarto de Jairo, pintado de color azul celeste, en las paredes observamos algunos afiches de fútbol, y algunos posters de películas. La puerta se abre, y Clarisa entra, se dirige hacia el mueble frente a la cama, y empieza a desconectar los cables del reproductor DVD, un zumbido distrae su atención, torna la cabeza hacia la cabecera de la cama, y en el buró observa el teléfono móvil cuya pantalla parpadea. Se acerca, y ve el número de la llamada, en el identificador se logra leer “Jorge”. Clarisa mueve negativamente la cabeza, regresa a tomar el reproductor, se dirige a la puerta, se detiene, hace un gesto desesperado y decide retornar para tomar el móvil. Oprime el botón ·Llamar· y lo acerca al oído.

-¿Hola?

No podemos oír al interlocutor, pasan 2 segundos y solo escuchamos la parte de la conversación de Clarisa.

-No, seguramente lo olvidó aquí… ¿Pero no iba con ustedes?...Lo sé, es muy descuidado… Déjale, tiene que llegar a la casa… Adiós. – Termina la llamada, deja el móvil en el buró y sale del cuarto. La escena se apaga.


SECUENCIA 3

TRACK 2: Angel On My Shoulder (Edx’s Belo Horizonte At Night Edit) - Kaskade

Ahora estamos en una discoteca, durante unos momentos, en planos generales se muestran a varios jóvenes bailando, las pantallas que muestran visualizaciones al ritmo de la música, algunas chicas en la barra tomando bebidas, y se detiene enfocando una mesa, donde hay dos chicos (Jorge y Esteban), no siguen el ritmo de la música, por el contrario se muestran preocupados. Una chica (Sandra – Zoe Kazan) llega a la mesa, saluda a los dos y se sienta. El audio del antro disminuye, para poder escuchar la conversación, que inicia con una pregunta de Sandra:

-¿Ya saben algo?

-Todavía no – responde Esteban (Nicholas D’Agosto) – He llamado desde el teléfono de Jorge, pero contestó Clarisa.

-Pero si te había dicho que llegaría para reunirnos los cuatro – dice Sandra de nuevo.

-Pues no sé porqué le siguen creyendo – interviene Jorge (Max Thieriot) visiblemente enojado – no es la primera vez que no llega.

-Pero es mi cumpleaños – replica Esteban – sería mucha mala onda faltar al cumple de un amigo ¿cierto?

-Por cierto Steve – dice Sandra mientras saca un paquete del bolso – disculpa no dártelo tan efusivamente como imaginé, pero dadas las circunstancias… - Entrega el paquete a Esteban, él lo toma, se levanta y le da un beso en la mejilla. Ella sonríe y le devuelve el beso. La cámara se aleja con otra toma general de la discoteca para cortar en negro.


SECUENCIA 4.

Ahora se nos muestra un lugar totalmente diferente, es una banca en un parque. Iluminada solamente por un faro, solo se oyen los ruidos típicos y lejanos de una urbe. Vemos los rostros de dos chicos en close-up mientras se dan un beso. Al separarse, ambos sonríen, en uno de ellos (Jairo – Max Minghella) se nota una mirada tímida, como avergonzándose del momento.

-No tengas pena – dice el otro chico (Carlos – Ashton Holmes), quien se muestra más seguro.

-Es que… -responde el primero – Es mi primer beso.

-¿Y cómo te pareció?

-Bueno – Dice Jairo mientras se sonroja – Me ha gustado.

- ¿Eso significa que aceptas mi propuesta? – pregunta Carlos.

- No lo sé – responde Jairo, mientras Carlos entorna los ojos – es que no sé cuál sea la reacción de mis amigos, o de mi familia.

- Vamos – continúa Carlos – Tus amigos te quieren mucho, seguro entenderán. Ustedes son tan unidos…

- ¡Mierda! – Exclama Jairo interrumpiendo – Es el cumpleaños de Esteban, ¡y no llegué! Mierda, mierda, mierda…

- ¡Hey! Tranquilo, háblale y discúlpate. Dile que el lunes lo ves en la escuela.

Jairo busca su teléfono en el bolsillo del pantalón, se da cuenta que no lo trae, se pone en pie.

-No. Tengo que ir. No traigo mi teléfono y si no voy se van a molestar.

- Puedes usar el mío – interviene Carlos de nuevo – Al menos avísale que llegas tarde. Toma.

Jairo toma el teléfono, marca y espera, se aleja unos pasos, por lo que no podemos seguir la conversación, durante ese momento. Carlos espera sentado, con la mirada divaga alrededor. Ve regresar a Jairo.

-¿Y bien?

-Tal como lo imaginé – responde un angustiado Jairo – Están muy molestos, y Esteban se acaba de ir a su casa…

-¿No le has marcado a él? – interrumpe Carlos.
-No, le he hablado a Jorge. Siempre tengo más comunicación con él.

- Mmm. Y ahora ¿Qué vas a hacer?

-No lo sé, tal vez regresar a mi casa. Mi hermana se ha enterado que no estoy con ellos, y si le dice a mi papá, sospechará. Mejor vámonos – todo lo dice muy rápido y nervioso.

- Ok – sentencia Carlos – Te llevo, pero por favor, tranquilízate hombre, que no es para tanto – Se levanta y abraza  a Jairo – Ven, te llevo.

Caminan juntos, hasta la acera. Suben el Ibiza amarillo estacionado, Carlos arranca y se van. La cámara sigue al auto, hasta doblar en una esquina del parque.


SECUENCIA 5

Se inicia ahora en el cuarto de Jairo, él yace durmiendo aunque la luz del día entra por el ventanal, se enfoca brevemente el reloj de la habitación 8:30 AM. Jairo se mueve, abre los ojos y se incorpora, estira el cuerpo, se levanta y va al baño, se oye el ruido del agua al jalar la cadena, sale del baño y luego de su cuarto. Ve la puerta del cuarto de sus papás abierta, se asoma, no hay nadie y hace un gesto de extrañez. La cámara sigue con él hasta la cocina, se encuentran Clarisa desayunando en silencio.

-¿No te has dado cuenta de lo temprano qué es? – pregunta Jairo mientras se dirige a la nevera, y sacando un envase de leche – Además, es domingo.

-No todos somos flojos como tú – contesta Clarisa– Mamá y papá salieron desde hace un rato.
-¿A dónde se fueron?

-No lo sé – responde – Dejó una nota, pero no sé a qué hora regresarán.

- Que raro – continúa Jairo – habíamos quedado de salir todos juntos a casa de la abuela.

-No te apures – dice Clarisa – en la familia estamos acostumbrados a plantar a la gente, ¿verdad?

-¿Cómo dices? – pregunta Jairo girando bruscamente la cabeza.

-Jorge habló anoche – replica la chica– No estuviste con ellos, ¿En dónde andabas? ¿Con quién?

-¡Qué! – Exclama Jairo - ¿Ahora eres policía?

-¡Sólo quiero saber en dónde estabas! No es para que te pongas tan bravo.

- Pues andaba con otros amigos, y no los conoces, así que ni te esfuerces en preguntar.

Jairo sale de la cocina, regresa a su cuarto y se tumba en la cama. Prende el televisor, pero no le pone atención. Revisa el móvil, en la pantalla podemos ver el indicador de 3 llamadas perdidas. Todas provenientes de Carlos. Jairo sonríe, marca el mismo número y espera… Corte.


SECUENCIA 6

Empezamos la toma ahora a un edificio moderno, de varios pisos, claramente en un área comercial de la ciudad. En la entrada podemos ver el logo y nombre de la empresa (Mendoza y Asociados), corte de cámara para mostrar el interior de una oficina. Hay varios miembros de la policía de la ciudad, algunos peritos revisando muebles, y al fondo en una sala de juntas, están cuatro personas. Uno de ellos es un agente investigador, los demás son socios de la empresa, entre los que se encuentra Bruno, el papá de Jairo.

-Las cámaras de seguridad fueron desactivadas desde la 1 hasta las 4 de esta madrugada – dice el agente (Héctor – Aarón Eckhart) – no hay ni una sola cerradura forzada, así que obviamente entraron utilizando llaves.

-¿Está diciendo qué alguno de nosotros tres hemos robado a nuestra propia empresa? – pregunta uno de los socios (Fabricio – Melvil Poupaud)

-Es sólo una posibilidad- responde Héctor– por supuesto no podemos afirmarlo. Puede tratarse también de algún empleado de limpieza o alguien quien podría tener acceso a las llaves.

- La llave de la oficina principal, sólo la tenemos nosotros tres – Dice Bruno – Y sólo nosotros sabíamos que ese efectivo estaría aquí durante la noche.

-¡Claro! ¿Pudiste haber sido tú, verdad? – exclama Fabricio.

-Pues cualquiera de nosotros – interviene Pedro – no tiene caso discutir ahora. Agente, ¿se sabe ya el monto que se ha perdido?

Héctor responde:

-Alrededor de 3 millones de dólares – los tres socios reaccionan sorpresivamente – Pero sigo sin entender cómo es posible que guarden semejante cantidad en efectivo, y en la oficina.

-Políticas de la empresa – contesta Bruno – teníamos que hacer un movimiento a un banco suizo, para lo cual había que contar con cierta cantidad en efectivo.

-¿Pero sólo ustedes sabían? – pregunta Héctor.

- Ya hemos dicho que sí – responde Bruno – Obviamente alguien planeó todo, alguien que sabía que ese dinero estaría aquí.

- Pues interrogaremos a cada uno por separado, investigaremos qué actividades hacían anoche durante las horas en que las cámaras fueron desactivadas – informa el agente – Y en 48 horas tendremos un veredicto. Por lo pronto – continúa – es importante que se vayan a sus casas, y de preferencia que no salgan de la ciudad, podría resultar contraproducente, esperamos contar con ustedes.

El agente Héctor sale de la oficina, los tres socios se quedan viendo entre ellos. El coraje se presenta en sus rostros, Pedro se levanta y se dirige hacia la puerta mientras dice:

-Bueno compañeros, me avisan cuando haya algo importante.

-¡No! – Exclama Fabricio – Siéntate, esto no es para tomarlo con tanta tranquilidad.

-Pero los agentes seguirán su proceso – replica Pedro – nosotros no podemos hacer nada.

-¡Claro que podemos! – Responde de nuevo Fabricio – Sabemos que quién tomó ese dinero, está aquí. Nadie más tenía llaves.

-¿Qué estás insinuando? – Pregunta Bruno - ¿Sabes lo qué estás diciendo?

-¿Pero se te ocurre algo más? –  Vuelve Fabricio – A menos que alguien nos espíe y tenga acceso al edificio, lo cual es muy improbable, creo que alguno de ustedes dos es culpable.

-¡Pero qué demonios! – Grita Pedro – ¿Nosotros dos? Si nos vas a culpar, tú también eres sospechoso. Tú también sabías del dinero, y tú también tienes llaves.

- Pero yo no he hecho nada, y estoy consciente de ello – repone Fabricio.

-Pues creo que nosotros también – dice Bruno – Todos estuvimos anoche en diferentes lugares, y a ninguno de los cuatro convenía que se perdiera.

-¡Por supuesto que no convenía! – Replica Pedro – Es dinero perdido, a nadie le convenía.

Pedro regresa a sentarse, mira fijamente a Fabricio, éste le responde la mirada, pero obviamente se pone nervioso. Fabricio dice:

-¿Perdido, Pedro? Seguramente ¿Cierto? Perdidos como aquel juego de llaves.

-¿Llaves? – Pregunta Bruno con tono muy extrañado – ¿De qué juego de llaves hablas?

-Dile Pedro – amenaza Fabricio – Dile que dejaste tu juego de llaves en ese bar de mala muerte, y que me pediste las mías para sacar duplicados…

-¡Cállate! – Grita Pedro – Se supone que no dirías nada.

- ¿Entonces es cierto? – Interviene Bruno – Pedro ¿Es cierto que perdiste tu juego de llaves?

Pedro se queda callado por algunos segundos, y sin mirar particularmente a nadie, asiente.

-¿Y por qué no habías reportado nada? – Pregunta Bruno – Pudimos haber cambiado las cerraduras ¿Sabes?

-Es que no pensé que fuera para tanto – contesta tímidamente Pedro – Perdí las llaves, pero fue en un bar desconocido, nadie sabía quién era.

-¡¿Qué no fuera para tanto?! – Grita esta vez Bruno – ¡Pero qué  estúpido eres! ¿Cómo pudiste pensar eso? ¿Saben qué? – Se dirige a los otros – Me voy a mi casa, no puedo estar en la misma habitación que este imbécil…

-¡Cuidado en cómo me hablas cabrón! – Se levanta Pedro perdiendo el control – Te voy a romper toda la… -Fabricio se levanta inmediatamente, y lo agarra de los hombros, luego se dirige a Bruno:

-Vete a tu casa ya, que aquí terminaremos a golpes todos.

Bruno sale de la sala, Fabricio jala a Pedro y lo sienta en una silla, ambos se ven furiosamente. Corte.


SECUENCIA 7

A continuación, la escena toma lugar en el comedor de la familia de Jairo, todos comen ya el postre. Por el tono de la plática, sabemos que llevan rato conversando.

-Pero es difícil saber, ¿cierto? – Dice Laura (Katherine Keener) – Quiero decir, si las llaves que perdió Pedro las encontró alguien, es muy difícil que hubiera sabido que justamente anoche estaría el dinero allí.

-Tienes razón – puntualiza Bruno – es lo que más me desconcierta, si la persona que tomó ese juego de llaves, fue la misma que entró anoche, obviamente tuvo alguna fuente de información.

-Pues yo digo que fue Pedro – dice Jairo, interrumpiendo la plática de sus padres.

-¿Cómo? – se extraña Bruno, todos los miembros de la familia voltean hacia Jairo.

-Lo que quiero decir – continúa Jairo – es que igual lo de la llave fue una artimaña, ¿cierto?, porque de hecho al decir que perdió sus llaves, como que se libera de sospechas. Además, las veces que hemos comido con Pedro y su esposa, me he dado cuenta que tiene toda la pinta de tomar las cosas sin permiso ¿eh? Bueno, me imagino que así son los demás en la empresa.

-¡Y tú como sabes! – Exclama Bruno – Sabes que no te meterás en mis negocios, hasta que yo lo decida.

- O sea nunca – responde Jairo, aparentando una tranquilidad que resulta molesta – Además lo dices como si yo quisiera trabajar en esa empresa, eso déjalo a Clarisa, que por algo quiere estudiar Administración.

Jairo se levanta y sale del comedor, dejando a sus padres sin una palabra, Clarisa se muestra seria por la escena que acaba de presenciar.


SECUENCIA 8

Iniciamos ahora en la Universidad, son alrededor de las 7 de la mañana y muchos alumnos van llegando desde el estacionamiento, la cámara recorre frontalmente un edificio, se introduce a través de la puerta a un salón ubicado en el 2do piso. Algunos jóvenes yacen sentados desorganizadamente, platican en pequeños grupos, pero el cuadro se centra en los mismos tres jóvenes de la discoteca. Sentados alrededor de una mesa de trabajo, ven hacia la puerta cuando Jairo entra, éste llega, saluda a Sandra y Esteban, al momento de saludar a Jorge, éste último se levanta y sale del salón.

-Todavía sigue enojado ¿verdad?- pregunta Jairo

-Obvio – responde Sandra – sabes cómo se pone, y más cuando alguien deja plantados a todos.

-Pero no fue mi intención – repone Jairo – En serio que si iba a llegar al antro…

-Pero no llegaste – interrumpe la chica – Y la verdad que mala onda con Steve.

Jairo saca de su mochila un paquete, lo extiende hacia Esteban.

-Ya Steve – dice mientras le da el regalo – Discúlpame, sabes que soy muy distraído. Toma, es tu regalo de cumpleaños.

-Jairo – replica Esteban – sabes que conmigo no hay problema, pero con Jorge no la tienes fácil, para que te disculpe va a estar en chino.

-Es que tú y Jorge se pelean como si fueran novios – dice Sandra. Todos sueltan la carcajada, incluido Jairo, aunque se pone serio luego.

-No me gusta que estemos peleados – dice – Lo quiero mucho y me da un buen de coraje saber que se enoja por mi culpa.

-Hombre ya – dice Esteban – tranquilo, que a este ritmo pensaremos que estás enamorado de él en serio ¿eh?

-Mmmm – duda Jairo – hay algo que quiero decirles.

- ¿Sí estás enamorado de Jorge?- pregunta una exaltada Sandra.

- Jajaja – se burla sarcásticamente Jairo – claro que no, bueno, si estoy enamorado. Pero no de él.

-Claro, es obvio – dice Sandra – A ver, dinos ¿Quién es la chica?

-Es que… - empieza Jairo, sus amigos se acomodan en sus asientos – Se trata de un chico.
Corte.


SECUENCIA 10

La escena anterior es cortada inmediatamente después de la frase de Jairo, para mostrar ahora el interior de la recamara de Jorge. Jairo está sentado en la cama, y Jorge viendo a través de la ventana.

-Es que no puedes – dice Jorge – No pudiste engañarnos a todos de esta manera, todos confiamos en ti.

-Pero entiende George – replica Jairo – no me sentía seguro de decir la verdad, es más, no me sentía seguro de mí mismo.

-¿Y ahora ya? – pregunta Jorge, con una voz entre burla y desafío.

-No al cien – contesta Jairo – pero al menos intentaré una relación con Carlos.

-Que seguramente no funcionará – interrumpe Jorge, se acerca y se enfrenta a Jairo cara a cara – Jairo, tú no eres gay, muchas chicas andan queriendo contigo, ¡No las puedes desperdiciar!

-Por favor, intenta comprender, – replica Jairo – ahora mismo no siento nada por alguna chica. Lo que debería sentir por una, lo siento ahora por Carlos.

-No sabes lo que sientes – dice Jorge, mientras se para, y se dirige al espejo – estás confundido, necesitas de una buena piba para que te des cuenta.

-¿Porqué te aferras a eso? – Pregunta Jairo - ¿Porqué te empeñas en que pueda ser hetero como tú?

-Pues porque no – responde Jorge – Porque me niego a que todo este tiempo haya dormido varias veces con un maricón, porque yo no puedo tener un amigo así.

-¿Qué tiene de malo? – Vuelve a preguntar Jairo – Nunca te he hecho nada, y cuando duermo aquí o tú en mi casa, nunca lo he intentado.

-Y más te vale – amenaza Jorge, se dirige a la puerta del cuarto, la abre – por favor vete.

-¿Cómo? – Se sorprende Jairo -  Pero si se supone que me quedaría aquí para estudiar.

-¡Que te vayas! No puedo imaginarme compartir la cama con un maricón– dice Jorge, mientras jala a Jairo de la playera, lo saca del cuarto y cierra azotando la puerta.

TRACK3: Across the Universe – Version de Rufus Wainwright.

Jairo se muestra muy sorprendido, pero no intenta abrir, baja al vestíbulo de la casa, y sale. Camina con las manos en los bolsillos a través de la calle. Es casi ya de noche, y hace frío, mucha gente camina en dirección contraria a él, todos llevan abrigos excepto Jairo, quien en un determinado punto siente el clima, y se abraza los hombros, la cámara nos acerca a su rostro donde podemos ver una lagrima que corre por la mejilla derecha. La toma se aleja y se eleva, mostrando un plano muy general de la ciudad, se pierde en la negrura del cielo.

SECUENCIA 11

Ahora iniciamos la secuencia en el mismo parque donde se reúnen Carlos y Jairo, están sentados en la misma banca, y Carlos rodea la espalda de Jairo con un brazo.

-Pues era de esperarse… - Dice Carlos – Una noticia así, no se toma tan fácil a la primera.

-Pues por Steve y Sandy no hay gran problema, se les va a ser difícil pero no están como Jorge.

-Cierto – responde Carlos – se me hace muy extraña su reacción. Si verdaderamente se considera tu amigo, debería aceptarte tal cual ¿no?

-Pues ya ves que no. Pero sólo es la impresión de la noticia- dice Jairo con una expresión entre esperanza e ilusión – en los próximos días hablaremos y quedaremos tan amigos como siempre…

-Oye, oye – interrumpe Carlos - ¿Y no has pensado en la posibilidad de que Jorge lo que tenga sean celos?

-¿Cómo? – Se sorprende Jairo - ¿Insinúas que Jorge sea gay? – Suelta una carcajada – Claro que no, sólo está sorprendido por la noticia. – termina todavía entre risas.

-Bueno, es una teoría – se defiende Carlos – De ti nadie imaginaba o imagina nada, y ya ves, te has dado cuenta de que te van los chicos.

-Pues si – dice Jairo – pero Jorge ha tenido tantas novias, que si resulta gay es o porque se ha aburrido de las chicas o porque alguien lo secuestró y nos lo cambió.

Ambos chicos ríen ante la afirmación de Jairo. Carlos se levanta y lo abraza completamente.

-Así me gusta chico – dice sacudiéndole la cabeza – Que sonrías, no te deprimas por algo que tiene solución – Ve su reloj y luego dice – Mira, para que bajes aún más de la depre, te llevaré a un lugar que no conoces…

-¿Dónde? – Dice Jairo un tanto sorprendido – Pensé que íbamos a pasarla en tu casa.

-Cambio de planes – contesta rápidamente Carlos – He pensado que quizá podemos pasarla bien en “El tabú”, es un antro de ambiente.

-Mmm, pero nunca he estado en un lugar así.

-No te preocupes, vas a ver que el ambiente se pone realmente estupendo – lo anima Carlos – además algunos amigos también vienen y así te presento como mi novio oficial.

-Vale – dice Jairo – pero deja avisar que llego tarde – al terminar la frase, saca su teléfono del bolsillo.

-Está bien – afirma Carlos – te espero en el coche.

Carlos se dirige a su auto, mientras Jairo habla a su casa, no escuchamos la conversación, pues el ángulo de la cámara nos muestra lo que pasa desde el interior del carro. Jairo termina la llamada, y se dirige a Carlos.

-Me han permitido llegar a las 3 de la mañana – sonríe pícaramente.

-¿Lo ves? – Dice Carlos – Ahora si nos divertiremos.

Arranca el coche, la cámara los sigue por unos segundos hasta fundirse en negro.


SECUENCIA 12

TRACK 4: You Gonna Want Me – Tiga.

Se nos muestra la entrada de un antro, la cual es indicada por un letrero luminoso en forma de arcoíris, en cuyo arco central se lee el nombre del establecimiento “El Tabú”. Algunos jóvenes están formados, y Jairo y Carlos se forman detrás. Carlos planta un beso cariñoso a Jairo, y ambos sonríen.

-¡Carlos! ¡Carlos! – se oye una voz masculina, tratando de llamar la atención de la pareja. Carlos voltea, y al ver quien lo llama sonríe y saluda con la mano.

-Eh! ¡Fabricio!- grita emocionado y entonces la cámara nos muestra a quien le ha llamado antes. Se trata del socio de Bruno, Fabricio. Quien se baja de un carro Jaguar. Se acerca a la joven pareja, saluda a Carlos efusivamente, y mira detenidamente a Jairo, evidentemente no se conocen.

-¿Y quién es este?

-Mira Fabricio – responde Carlos – Te presento a Jairo, es mi novio. Jairo, él es Fabricio, un viejo amigo.

-Jairo – dice Jairo al estrechar la mano del recién llegado.

-Vaya – expresa Fabricio – Así que estrenando pareja ¿eh? – Luego se dirige a Jairo – Cuídalo mucho, este chavo vale mucho como para que lo pierdas en un berrinche.

Jairo, visiblemente nervioso, logra responder:

-Descuida, lo tengo bien cuidado, y no dejaré que se me escape.

-Eso espero – dice Fabricio – Pero ¿Qué hacen aquí formados? Vengan conmigo, compartiremos mesa.

Fabricio se adelanta a todos en la cola, Carlos va detrás guiando con la mano a Jairo.

-Es amigo del dueño – le dice al oído.

Los tres entran y Jairo lanza una mirada general al interior, es lo mismo que un antro normal, pero en las “jaulas” podemos ver a modelos masculinos en poca ropa, bailando al ritmo de la música. Suben por las escaleras de acceso a la zona VIP, donde un mesero les espera ya, les guía hasta una mesa dispuesta para los tres.

La música sigue, y ellos realizan actos propios de una noche de juerga, se toman algunos tragos, bailan, y se ríen. Platican entre ellos, aunque el espectador no escucha la conversación opacada por el ruido del lugar. La escena se apaga lentamente, hasta quedar un fundido en negro.


SECUENCIA 13

Vemos ahora la estación de policía, Pedro está en una sala de interrogatorio, con el agente Héctor. El cual está con papeles y pluma en mano, sentado en el escritorio dispuesto para ello.

-Permítame ver si entendí – dice dirigiéndose a Pedro – Usted va al bar, se toma unas copas, y al día siguiente despierta sin las llaves.

-Se le he dicho ya varias veces – contesta el interrogado – Cuando desperté, no tenía las llaves de la empresa.

-¿Y no puede ser que las haya perdido dentro de su casa? – vuelve a preguntar Héctor.

-De ninguna manera, busqué las llaves por toda la casa y no las encontré.

-¿Y cómo entró a su casa la noche anterior?

-Con mis llaves – contesta Pedro, mostrando un poco de impaciencia.

-Pero si las había perdido – corta el agente.

-Esas no – se apresura a responder Pedro – Mantengo en diferentes conjuntos las llaves de mi casa y coche, a las de la empresa.

-Pero entonces, ¿entró a un bar con las llaves de la empresa? ¿No hubiera sido mejor, dejárselas en el coche?

-Le explico – dice Pedro – Cuando aparqué, en la esquina había una pandilla de jóvenes, de esos que se dedican a saquear coches y más, imaginé que podían hacerle algo al mío. Así que tome mi cartera, mis dos juegos de llaves y entré al bar.

-Algo muy imprudente de su parte, considerando lo sucedido – dice Héctor levantando la mirada sarcásticamente.

-Lo sé  - continúa Pedro – Fui un tonto, al coche no le pasó nada, y sin embargo perdí las llaves. Sabía que me traería demasiados problemas en la empresa, así que decidí pedir las de Fabricio, saqué duplicados, y me olvidé del tema.

-Señor Rivas – dice Héctor – ¿Recuerda el nombre del bar?

-El Oasis – responde Pedro, seguro de su respuesta- Es un cabaret situado al norte de la ciudad.

-¿Cabaret?- vuelve a interrumpir Héctor – ¿Quiere decir que esa noche, usted, más que una copa, fue buscando algo más?

-Bueno, ya saben, a veces los hombres necesitamos de algún nuevo aire.

-Pero entonces, ¿estuvo usted con alguna de las bailarinas?

-No en privado – responde Pedro – No tenía suficiente dinero como para pagarme ese servicio, solo estuve en la barra, y es lo último que recuerdo.

-¿Y la noche del robo? ¿Dónde estuvo esa noche?

- En mi casa – contesta – Estuve toda la noche con mi esposa.

-¿Tiene usted hijos?

-No, mi esposa no puede tenerlos, tiene un problema en la matriz que pondría en riesgo su vida en caso de embarazo.

Héctor revisa sus apuntes, lanza un suspiro y luego continúa:

-Sr Rivas, Creo que sería todo por hoy, esperamos los interrogatorios de sus compañeros, y si le necesitamos, le llamaremos.

Pedro asiente, se levanta y se dirige a la puerta, un guardia le abre y lo conduce hasta afuera del edificio.


SECUENCIA 14

Ahora vemos la calle donde está la casa de la familia Mendoza, es de noche, y el Ibiza de Carlos, se va acercando. Se estaciona frente a la casa, yacen dos coches, bajan Jairo y Carlos, y se dirigen a la casa. Al abrir, se oye el grito ¡Sorpresa!, de todos los presentes, se trata de la familia (papás y hermana) y amigos de Jairo. Él sonríe, y dice:

-¡Vaya! Muchas gracias, pero con los coches allá afuera, no fue tanta la sorpresa.

Todos sueltan la carcajada, viendo a Sandra y a Esteban, los dueños de los coches delatadores. Jairo y Carlos se acercan a todos, le dan los regalos, y se sientan alrededor del pastel de cumpleaños. Cantan todos el “Feliz Cumpleaños”, y todo lo típico de una fiesta familiar.

Jairo sonríe con todos, pero se da cuenta que Jorge no está allí. Llama a Esteban a la cocina.

-¿Qué ha pasado? ¿Y Jorge?

-Por lo visto se tomó muy en serio lo que pasó en mi cumpleaños, y decidió “vengarse” – enfatiza sarcásticamente la última palabra.

-¡Pero por favor!- exclama quedamente Jairo – Está tomando una actitud demasiado infantil.

-Lo sé – contesta Esteban – pero es Jorge, en unas dos semanas se le pasa todo…

-Eso espero, ¿Sandra ya te contó lo que pasó el viernes?

-Si hombre, me extraña porque Jorge nunca había sido así. Se me hace muy extraño.

-Carlos dice que está celoso.

-Todos lo estamos – afirma Esteban – antes pasabas mucho tiempo con nosotros, ahora parece que tu vida y tu mundo depende de Carlos.

-¡Es que prácticamente así es! – Afirma Jairo mientras su rostro muestra una amplia sonrisa – Esteban, creo que estoy enamorado…

-¿Y quién es la afortunada? – interrumpe la madre de Jairo, entrando a la cocina con una bandeja, los dos jóvenes se quedan mudos por un segundo, pero Jairo logra responder

-No la conoces, es una chica de la universidad.

-Espero conocerla pronto – dice la mamá, mientras saca más bocadillos del horno – Podrías invitarla para el próximo fin de semana

-Claro, le diré – dice Jairo – Aunque no es muy de reuniones familiares, pero espero acepte.

-Me avisas, cariño. Que habrá que preparar todo para que se lleve una buena impresión de la familia. – Laura sale de la cocina.

Los dos chicos intercambian una mirada, Esteban se encoge de hombros y sale. Jairo va tras él.

Corte de escena, para mostrar ahora a los jóvenes saliendo de la casa, Jairo se despide de sus padres, y se sube al coche de Carlos.

-¡No llegues muy tarde!- grita Laura agitando la mano. Jairo solo agita la suya a través de la ventanilla. Los tres automóviles avanzan.

Cambia el plano a la entrada de la discoteca de la primera escena, los amigos entran y se dirigen a una mesa. Se empiezan a tomar fotos con los móviles, Jairo abrazando a Sandra, Esteban y Sandra, Jairo y Esteban, Jairo besando a Carlos. Corte.


SECUENCIA 15

La escena siguiente toma lugar en la puerta de la universidad, Jairo va saliendo platicando animoso con Esteban. Se detiene y nota el jaguar estacionado a unos metros.

-Mira, es el tipo del que te platiqué – le dice a Esteban – Es amigo de Carlos.

-¿Y qué viene a hacer a la universidad?

-No tengo idea, vamos a preguntarle y de paso te presento…

Los dos jóvenes se acercan al auto, Fabricio sale y los espera apoyado en la ventanilla. Jairo sonríe y Fabricio responde.

-Hola

-Hola, ¿A esta edad y todavía en la universidad?- pregunta Jairo.

-Ja – responde Fabricio sarcásticamente – claro que no, vine a recoger a alguien.

-¿Ah sí? ¿A quién?

-De hecho a ti – afirma Fabricio, el rostro de Jairo muestra una leve sorpresa mezclada con diversión.

-¿En serio? ¿Y a donde vamos a ir?

-Planeaba pasar por un café o unas copas si quieres, pero veo que ya tienes planes.

-¿Planes? No, para nada, tan solo íbamos a hacer la tarea a mi casa… ejem, que grosero soy – se dirige hacia Esteban – no los he presentado, Fabricio: él es Esteban.

Se saludan con un débil “Hola”, Esteban duda un momento, luego dice mientras retrocede:

-Bien, yo me voy a mi casa, pásala bien Jairo. Adiós.

Esteban se aleja, Jairo sonríe con Fabricio y ambos suben al auto.


SECUENCIA 16

TRACK 5: Winner at a Losing Game – Rascal Flatts

Cambiamos escena a una cafetería, solo algunas mesas tienen personas, lo que le da un aire más privado. En algún lado de la cafetería escuchamos la música. Jairo y Fabricio ya están sentados y platicando.

-Entonces no es mucho el tiempo que conoces a Carlos – dice Jairo.

-En lo absoluto – contesta Fabricio, toma un sorbo de café – Somos amigos, no los mejores, pero cada vez que hay alguna fiesta, solemos encontrarnos.

- Entiendo.

- Carlos es muy fiestero – continúa Fabricio – No le importa si pierde clases, o si sus padres se enojan con él, nada mientras tenga oportunidad de irse a un antro.

- Pues conmigo se ha pasado algunos fines de semana, y sin irnos de fiesta.

- Claro, debe mostrar su mejor cara ante ti. Quiere impresionarte.

Jairo muestra una mueca extrañada, Fabricio lo nota y sonríe:

- Por supuesto – dice en tono de disculpa – No lo sostengo, quizá contigo haya cambiado, o quizás no.

- Pues no me quejo – repone Jairo – Conmigo ha estado muy lindo, y no me importa lo que digan.

-De todas maneras, deberías andarte con cuidado. Carlos puede tornarse demasiado obsesivo.

-Por ejemplo… - pide Jairo de manera desafiante.

-No lo sé – contesta Fabricio – Pero sé que puede llegar a ser demasiado impulsivo. Hace cosas sin pensar en las consecuencias.

-Dudo que lo haga conmigo, le quiero y sé que él me quiere.

-Respetable al cien por ciento – sentencia Fabricio – Aunque me molestaría si te hiciera lo mismo, eres muy lindo como para merecer un trato así.

Jairo vuelve a abrir sorprendido la boca, se sonroja y sonríe.

-Cualquiera diría que te me insinúas.

Fabricio se torna serio:

-Y si así fuera, ¿qué? Tengo derecho a flirtear contigo ¿no?

Jairo se sorprende aún más, se pone serio también.

-No, no lo tienes. No mientras sepas que soy novio de un amigo tuyo.

-No me importa – afirma Fabricio – Me gustas, y haré lo posible por conquistarte.

Jairo se queda mudo, se levanta y sale de la cafetería. Corte.


SECUENCIA 17

Iniciamos ahora la escena en la casa del agente Héctor, se encuentra en su estudio revisando algunos papeles, con una copa de vino en la mano, por algunas fotos en el escritorio, sabemos que se trata del caso de la empresa de Bruno, suena el teléfono, Héctor se sobresalta con el primer timbrazo, se levanta y estira el cuerpo (segundo timbrazo), justo al iniciar el tercero levanta el auricular.

-¿Diga?

Se oye una voz femenina al otro lado de la línea, sin embargo visualmente estaremos todo el tiempo con Héctor.

-Detective… Quisiera darle algunos datos.

-¿Ah sí? ¿Datos de que tipo?

-Entiendo que usted investiga el caso de la empresa donde trabaja mi esposo.

-Bueno, si no me dice quién es su esposo, no sabré contestarle.

-El licenciado Pedro Rivas.

-¡Oh! Claro, lo recuerdo, efectivamente llevo el caso.

-Detective – la voz se oye dudar por un momento – Mi esposo tomó ese dinero.

Héctor se queda congelado por unos segundos, hace un gesto de sorpresa, entorna los ojos, respira profundamente y dice:

-¿Está segura?

-Como nunca detective, créame que es muy difícil acusar a mi propio esposo, pero no puedo tolerar que alguna persona sin culpa pague por él.

-Pero ¿podría explicarme cómo ha sabido que el robo lo cometió él?

-Naturalmente, él no me contó nada, pero últimamente lo noté raro. Y hasta esta mañana me he enterado que ha comprado una casa en Miami.

-Entiendo, pero eso no prueba que haya tomado el dinero.

-Detective, usted no comprende, Pedro estaba en bancarrota hasta hace dos semanas. Incluso pensábamos en vender los autos.

-Lo siento, desconocía su situación – Héctor se aleja del auricular, toma un sorbo de vino y regresa a la conversación.

-Pero aparte de eso, ¿Tiene usted alguna prueba del robo en sí?

-Pedro no durmió aquí esa noche…

Héctor intenta interrumpir, pero la mujer eleva la voz.

-Sí, sé que les ha dicho que estuvo conmigo, pero le aseguro detective, que Pedro llegó a las 6 de la mañana, se duchó y regreso a la oficina…

TRACK 6: Wave Goodbye - Steadman

La escena del despacho de Héctor se desvanece para dar lugar a la secuencia a las afueras de la casa de Pedro. Llegan dos patrullas, de una de ellas desciende Héctor, llama a la puerta. Sale Pedro e inmediatamente lo esposan, notamos el movimiento de la boca del oficial recitando la habitual perorata al momento de la detención. Pedro es conducido hasta la patrulla, vemos a su esposa en la ventana, que mira tristemente como se lo llevan. Desvanecimiento a negro.


SECUENCIA 18

Estamos ahora en la recamara de Jairo, por la luz de la ventana, sabemos que es de mañana. Jairo se arregla para irse a la universidad. Mientras se acomoda el cabello frente al espejo, se empiezan a oír gritos, aunque no se entienden. Jairo se extraña y abre la puerta, el volumen de los gritos aumenta y podemos distinguir que son Bruno y Laura los que discuten.

-¡Pero puede ser un malentendido!- escuchamos la voz de Laura. Jairo baja por las escaleras, mientras escuchamos el resto de la discusión.

-Pero son unas putas fotos que lo demuestran – grita Bruno – No hay nada más que averiguar.

-¿Te quieres calmar? – responde Laura, aunque por el tono del grito, es ella quien no se está calmando –Antes de hacer cualquier cosa, debemos preguntarle a él.

Jairo llega a la puerta del comedor, sus padres se giran hacia él. Por un segundo notamos las caras sorpresivas de los tres. Pero Bruno se dirige hacia Jairo con la mano levantada, Laura lo alcanza y lo detiene. Los ojos de Jairo muestran incredulidad.

-¡¿Qué pasa?! Yo no he hecho nada, a que viene esta discusión.

-¿Ah no? – Dice Bruno sin bajar la voz - ¡Siéntate! – le señala una silla, sin embargo Jairo permanece de pie, todavía sin reaccionar - ¡Que te sientes! – eleva más la voz.

Jairo se sobresalta con el último grito, pero hace caso y se sienta lentamente ante la mirada de sus padres. Ya sentado, Bruno le desparrama enfrente algunas fotos.

-¿Me puedes explicar esto?

Jairo se fija en las fotos, la cámara nos acerca y nos las muestra, son fotos de la fiesta en la discoteca del cumpleaños de Jairo, en la primera de ellas vemos a Jairo besando a Carlos.

-¡¿Cómo las han conseguido?!- pregunta Jairo, mientras abre los ojos desmesuradamente.

-¿Entonces son reales? – pregunta Laura.

Jairo no tiene tiempo a responder, suena el celular de Bruno. Éste sale del comedor mientras contesta.

Laura mientras tanto empieza a llorar y se acerca a su hijo:

-Por lo que más quieras hijito, dime que estas fotos son un truco. Una broma.

Bruno entra, Laura se aleja de Jairo.

-Han apresado a Pedro – anuncia Bruno – parece que él tomó el dinero. Tengo que ir urgentemente – Luego se dirige específicamente a Jairo – Cuando regrese, ya tendremos esta plática, prepárate…

Sale del comedor muy de prisa, Jairo y Laura se quedan en silencio. Escuchamos el motor del coche de Bruno, arrancar y alejarse. Jairo se levanta de pronto y corre escaleras arriba. Laura se sorprende:

-¡Jairo, hijo! – corre tras él, y al llegar a su cuarto ve la maleta en la cama, Jairo echa algunas pertenencias en ella. – Pero por Dios, ¿qué estás haciendo?

-Me voy – afirma Jairo – Mi papá no se lo ha tomado bien, no soportaré una discusión con él. No voy a aguantarle.

-Entonces hijo – dice Laura, mirando a Jairo hacer la maleta pero sin tratar de impedírselo – ¿es cierto? ¿Tú y Carlos salen juntos?

-Mami, no era mi intención que se enteraran de esa forma. Luego me comunico contigo, por favor no le digas a papá, hasta que él esté preparado para aceptarme.

Jairo cierra la maleta, sale del cuarto. Cambiamos al jardín de la casa, sale hacia la calle, detiene un taxi y sube, Laura le grita:

-¡Te amo hijo!

El taxi se aleja, Laura entra a la casa y a través de la ventana podemos ver que llora.


SECUENCIA 19

Vemos ahora a Jairo bajarse del taxi, enfrente de un edificio lujoso de apartamentos. Se acerca a la puerta y toca al interfono. Cortamos al interior de un departamento muy a tono con el edificio, entra al abrirse la puerta por sí sola. Se dirige lenta y tímidamente hacia la sala del lugar, sin dejar de enfocarlo, escuchamos una voz.

-¡Qué sorpresa!

Jairo trata de emitir una sonrisa, pero se deja notar que lo hace forzadamente.

-Necesito ayuda – dice Jairo. La cámara rodea el apartamento, hasta mostrar al interlocutor. Se trata de Fabricio, quien yace sentado en el sofá, leyendo un libro de contabilidad.

-Tú dirás.

-Acabo de escaparme de mi casa.

-Vaya, vaya. Y ¿a qué se debe tan “importante” decisión? – enfatiza sarcásticamente lo entrecomillado.

-No te burles- dice seriamente Jairo – Mis padres se enteraron de que soy gay y mi papá no se lo tomó muy bien.

-Y, claro, en lugar de irte a vivir con tu novio, prefieres venir a la casa de una persona a la que le dejaste muy claro que no pasaría nada en cuanto a amoríos.

-No te estoy pidiendo que seas mi pareja, tan sólo que me dejes estar aquí unos días. Por supuesto, te pagaré, y en cuanto consiga un vuelo a Londres, me largaré.

-¿Y Carlos no puede alojarte?

-Su casa y la de Jorge serán los primeros lugares a donde irán a buscar. Mis padres no te conocen, así que aquí no pueden hallarme.

-Vaya, por lo visto lo has pensado muy bien.

-Escucha – dice Jairo impaciente – Sólo dime si puedes ayudarme, si no para irme a un hotel.

-Tranquilo – contesta Fabricio – Puedes quedarte el tiempo que quieras. Pero yo me tengo que ir a trabajar, puedes quedarte. Esto… hay comida en la nevera, y que conste que estoy confiando en ti.

-Muchas gracias – dice Jairo – por la confianza, y por ayudarme. Si quieres te ayudo a limpiar un poco.

-Haz lo que quieras – dice Fabricio – pero no entres a mi cuarto.

Fabricio se levanta, toma su saco y sale del apartamento. Jairo suspira, echa una mirada escrutadora el departamento y se tumba en el sofá.


SECUENCIA 20

Jorge se encuentra sentado en el sofá de su casa, viendo la tele. Suena el timbre, y sale a abrir la puerta. Son Laura y Clarisa, al verlas se sorprende y las deja pasar.

-¿Jairo está aquí? – pregunta Laura sin rodeos.

-¿Lo ves en alguna parte? – responde Jorge inmediatamente, pero más debido a su manera de ser, cortante.

-Supusimos que se vendría aquí contigo – continúa Clarisa, aunque más tranquila que su madre – Le he hablado a Sandra y a Esteban, ellos no saben a dónde pudo haber ido.

-¿Y ustedes creen que después de haber discutido, Jairo vendría como si nada a mi casa? – pregunta Jorge con la voz un poco aduladora.

-No, disculpa,- responde Clarisa – No sabíamos que están enojados, y como de los tres eres con el que más se lleva.

-¿Y han buscado en casa de Carlos? – vuelve a cuestionar Jorge, haciendo caso omiso al argumento de Clarisa.

-No sabemos dónde vive – repone Laura – Si tú lo sabes, agradecería mucho nos digas.

-Tampoco lo sé – dice Jorge – Pero si me dejan investigar un poco, puedo averiguar su número de celular y hablarle para preguntarle.

-Oh! – Exclama Laura – Te agradezco mucho, por favor, en cuanto sepas algo, avísanos.

Las dos mujeres se dirigen a la puerta, Jorge abre, y ellas salen hacia la calle. Les hace el gesto de despedida con la mano, cierra la puerta y sube a su cuarto. Abre su laptop y entre al explorador de internet. Aunque no vemos cercanamente la pantalla de la computadora, por el color y el diminuto logo que vemos, sabemos que está en Facebook.


SECUENCIA 21

Bruno llega a la delegación de policía. Entra apresuradamente y se dirige a la recepcionista.

-¿El agente Héctor Castillejos?

-¿Quién lo busca?

-El licenciado Bruno Mendoza.

-Un momento – la secretaria toma el teléfono, marca un botón y espera – Agente, lo busca el licenciado Mendoza – luego se dirige a Bruno – Puede pasar.

Bruno, guiado por la secretaria, entra a un despacho, donde yace sentado el agente Castillejos.

-Buenos días agente.

-Buenos días señor.

-Me han informado de lo sucedido – dice repentinamente Bruno.

-Efectivamente – afirma Héctor – Gracias a la información proporcionada por la esposa del Sr Rivas, le hemos detenido.

-Pero – duda Bruno - ¿Es considerado ya un hecho qué fue Pedro el que tomó el dinero?

-Con la declaración de la señora nos bastó. Aunque falta que atestigüe ante el Juez. Podemos estar seguros de que hemos atrapado al culpable.

-Le agradezco agente – dice Bruno al tiempo que estrecha la mano con el oficial – No puedo quedarme mucho tiempo, tengo ahora mismo un asunto familiar. Pero cuando sepa la fecha del juicio ante el juez, háganme saber.

-Cuente con ello – concreta Héctor – Estaré al tanto del caso.

Bruno sale del despacho, luego de la delegación, sube a su auto y se aleja.


SECUENCIA 22

Regresamos al cuarto de Jorge, justo mientras se aleja del ordenador y toma su teléfono. Marca y espera.

Cortamos al cuarto de Carlos, donde suena el teléfono móvil, él se apresura a contestar. La pantalla alterna escenarios, para mostrar a ambos durante la conversación.

-¿Hola?

-Carlos, ¿eres tú? – pregunta Jorge.

-¿Quién habla?

-Soy Jorge, nos conocimos en casa de Jairo.

-Oh! Claro, perdón. ¿Cómo has conseguido mi número?

-Facebook – dice Jorge cortantemente.

-Pero claro – se ríe Carlos – ¿Dónde más?

-Carlos, sin rodeos, Jairo no está, y pensamos que podría estar contigo.

-¿Perdón? – Se extraña Carlos – ¿Cómo que Jairo no está?

-Se fue de su casa hoy en la mañana, y su mamá lo anda buscando pero no lo hallan. Por lo visto, tú tampoco sabes dónde está.

-Por supuesto que no – exclama Carlos - ¿le has intentado al móvil?

-Obviamente – replica Jorge – No contesta, creo que lo ha apagado.

-¿A dónde más pudo haber ido?

-No lo sé – repone Jorge – Si se comunica contigo házmelo saber.

-Claro, oh, espera tengo otra llamada – Carlos se retira el teléfono, ve el teclado, y oprime el botón de llamada en espera.- ¿Hola?

La escena cambia ahora al departamento de Fabricio, es Jairo el que ha marcado a Carlos desde el teléfono del apartamento.

-¿Carlos?

-¡Pero qué demonios crees que haces!- exclama Carlos inmediatamente al reconocer la voz de Jairo - ¿Sabes cómo está toda tu familia? ¡Te están buscando!

-Carlos, Carlos – repone Jairo – Tranquilo, estoy bien. Si se comunican contigo diles que estoy bien, que no se preocupen.

-Pero cómo diantres crees que nadie se preocupe por ti – la expresión de la cara de Carlos muestra una mezcla de euforia y coraje - ¿Dónde estás?

-No te lo puedo decir, le dirías inmediatamente a mis papás, y no puedo permitir que me encuentren.

-¿Y si te prometo que no les digo nada? – pregunta Carlos, mientras cruza los dedos.

-Aun así no te diría.

-¿Por qué?

-Porque terminarías enojado también – responde inmediatamente Jairo – Y no quiero que eso pase.

-Entonces definitivamente estás en el lugar equivocado. ¡Dímelo! – La última palabra suena más a orden que a petición.

-No te diré nada – dice firmemente Jairo.

-¿Significa que no quieres volver a verme? ¿Te vas a ir sin darme la oportunidad de despedirte?

-Carlos – continúa Jairo con la voz más grave que antes – Si te he hablado, es precisamente para eso, ahora que me iré lo nuestro ya no tiene sentido. Sé que hemos durado muy poco, y que quizá pude haberte conocido mejor…

-Espera, espera – interrumpe Carlos – ¿Estás rompiendo conmigo?

-Perdóname, yo no puedo seguir siendo pareja de alguien a quien posiblemente no veré de nuevo.

-Por favor ¡Escúchate! – Grita Carlos – Estás tomando una decisión que solo te perjudicará, no te traerá nada bueno. Mira, no lo hagas por mí, hazlo por ti; aunque dejemos nuestro noviazgo, regresa. Tus papás están sufriendo…

Jairo cuelga el teléfono sin dejar terminar a Carlos, éste abre los ojos y la boca en sorpresa. De su ojo izquierdo podemos ver una lágrima correr. Cuando ve a la pantalla del móvil repara en el número, con el servicio de Identificador de llamadas, reconoce el número. Oprime un botón y regresa a la llamada con Jorge.

-Jorge – dice inmediatamente aunque con la voz quebrada – Sé dónde está Jairo.

-¿En serio? – La cara de Jorge cambia con una sonrisa – ¿Vamos a por él, o le avisamos a su familia?

-Está en el piso de Fabricio – dice Carlos, el rostro de Jorge cambia a una mueca extraña.

-Fabricio – repite automáticamente.

-Un amigo mío – responde Carlos – Es algo mayor, y es gay.

-¿Quieres decir qué… - Jorge no termina la pregunta.

-No lo aseguro, pero es muy posible. Fabricio es un tipo muy seductor. Tendré que hacer algo.

-¿Algo cómo qué? – pregunta Jorge.

-¡No sé! – Grita Carlos – ¡No puedo estar así, ahora mismo voy a matar a ese cabrón!

-No – dice cortantemente Jorge – No hagas una tontería, espérame en tu casa o dame la calle dónde vive el tal Fabricio. Podemos ir ambos.

-Pero rápido – continúa Carlos – Si no llegas en media hora subiré solo al departamento.

-Descuida, ahí estaré. Pero no hagas nada, por favor.

Carlos le da la dirección a Jorge, éste la apunta en una nota. Ambos cuelgan la llamada, y nos quedamos en la casa de Jorge. Él toma su chaqueta, y se dispone a salir a la calle, al abrir la puerta suena otra vez el teléfono, hace un gesto de desesperación y regresa a contestar. Corte.


SECUENCIA 23

Fabricio va llegando a su departamento, Jairo se encuentra en la cocina lavando los trastos del almuerzo.

-Hola – Saluda Jairo.

Fabricio no responde, se tira al sofá y se frota las manos en el rostro.

-¿Mal día? – vuelve a hablar Jairo.

-Todo lo contrario.

-Y entonces ¿Por qué esa cara?

-La conciencia quizá – Fabricio suspira – la conciencia.

-Vamos, anímate. He hecho una ensalada con gambas que me salió muy buena.

-Ahora eres chef, ¿no? – se burla Fabricio.

-Quisiera serlo, pero me faltan varios años – se ríe – Mira, dúchate y luego comemos juntos. ¿Te parece?

Fabricio se incorpora pesadamente, se acerca sigilosamente a Jairo y le susurra:

-¿Y si tomamos la ducha juntos?

-No es no – responde tajantemente Jairo – Y mejor te apuras, que yo tengo hambre.

-Está bien, está bien, tampoco es para que te pongas así. – Fabricio se dirige a su recamara pero se detiene en la puerta del comedor – ¡Ah! Lo olvidaba, ¿podrías ir con la señora del departamento de enfrente? Ella lava mis toallas y batas, y justo ahora no me quedan limpias.

-De acuerdo – responde Jairo – Te las llevo en un momento, las dejaré en tu cama.

-Perfecto – sentencia Fabricio y se va.

Jairo termina de agregar la salsa a la ensalada, se lava las manos y sale del departamento. Momentos después, entra con una torre de toallas dobladas. Se dirige a la recamara de Fabricio y entra, sólo se oye el ruido del agua cayendo. Deja las toallas en la cama, y mira hacia el pequeño pero elegante buró de lado derecho. Hay una lámpara de pantalla, un reloj despertador, y un cuadro con una foto en él. Jairo ve detenidamente la foto, frunce el ceño, sale con el cuadro hacia la sala. Toma su teléfono y empieza a revisar sus fotos. Se detiene en una que la cámara no nos permite visualizar. Jairo regresa a la recamara y abre la puerta del baño, apenas un cortina separa el retrete de la ducha.

-Fabricio – dice Jairo.

-Sabía que no te resistirías – se oye la voz sarcástica de Fabricio.

-¿En qué empresa trabajas?

Después de unos segundos de silencio, Fabricio habla:

-¿Para qué quieres saberlo?

-Curiosidad.

-Claro, justo cuando estoy en la ducha. Di la verdad y entra, no pongas pretextos.

-Está bien – dice Jairo – Si no quieres decirlo, no lo digas. Pero no entraré contigo.

-Mendoza y asociados.


SECUENCIA 24

(A partir de aquí, se ha decidido realizar un ejercicio de sincronización con la banda sonora, le pido al lector intente hacerlo, ya que fue pensado con ese objetivo)

TRACK 7: 528491 – Hans Zimmer – Inception.

0:00 a 0:36
Jairo se queda mudo, no dice nada, pero su rostro muestra una creciente ansiedad. Saca la foto del cuadro, dejándolo sólo encima del buró. Sale con foto en mano, entra a la sala, saca su cartera, la echa en el bolsillo trasero y sale del departamento. Inmediatamente vemos a Fabricio salir de la ducha, con jeans puestos.

-¿Jairo?

 0:37 a 0:49

Fabricio, extrañado, sale a la sala, ve que está vacía, y entonces ve la maleta de Jairo, y la puerta abierta, entre la puerta y el sofá está tirada la credencial de la universidad de Jairo. Fabricio la levanta y lee:

-Jairo Mendoza.

Abre los ojos en forma sorpresiva, y regresa a su cuarto, cuando ve el cuadro sin la foto, una mueca de coraje domina su rostro.

0:49 a 2:03

-¡Mierda! – grita mientras abre el cajón del buró. Saca una 9 mm y sale corriendo del departamento.

Jairo llega al ascensor cuando escucha el grito. Se apresura a bajar por las escaleras.

Fabricio llega al ascensor, sin embargo, este no llega, así que también se va a las escaleras. Al ver unos metros más abajo a Jairo bajar lo más rápido posible, grita:

-¡Detente idiota! ¡Te mataré!

Jairo sigue corriendo hasta alcanzar el lobby.

En la calle, con varios coches avanzando lentamente, vemos a Carlos corriendo hacia el edificio.

Jairo sale a la calle y corre en dirección hacia donde viene Carlos.

Carlos ve a Jairo dirigirse hacia él, mete la mano en su bolsillo y saca otra arma.

-¡A mí nadie me ve la cara de estúpido! – grita mientras apunta.

Fabricio sale del edificio, voltea hacia ambos lados y ve a Jairo corriendo, echa a correr de nuevo hacia él con el arma apuntando.

2:03 (se oyen los golpes del track, para los cuales se desarrollan las siguientes secuencias)

Primer Golpe: La toma se centra en el rostro de Jairo mientras suena un disparo.

Segundo golpe: Los ojos y la boca de Jairo se abren desmesuradamente.

Tercer golpe:El rostro de Jairo golpea el pavimento al caer.

Cuarto golpe: Vemos en su mano la foto que tomó de la recamara. Es Fabricio abrazando a una mujer.

Corte a negro. Inician los créditos finales.

TRACK 8: Passenger - One Republic.


NOTAS DEL DIRECTOR.
·         El orden de las secuencias son en el mismo orden del texto.
·         Las canciones están situadas durante el desarrollo de la historia. 

9 Responses so far.

  1. daniel says:

    Vaya, vaya, nos encontramos con una obra increible. Profunda, intensa, vibrante, y con un final bien esquematizado y brillante. Gran selección musical, y buen reparto. El papel de Keener me ha gustado mucho al igual que el del protagonista. Te destacas sobre todo en el cuidado de las escenas y en las tomas muy bien enfatizadas. Uno que otro dialogo pudieron mejorarse, pero en definitiva es una obra muy notable.
    ¡Qué manera de empezar el festival!

  2. Jorgee says:

    Empezamos el festival con el pie derecho... Muy buena obra Yahir, las escenas muy cuidadas y eso me agradó mucho... me gustó el personaje de Ashton Holmes... y Minghella ni se diga, y mención especial para Poupaud...

  3. Pabela says:

    Me gustó mucho la dualidad de lo policial con lo amoroso. Una mezcla de drama y thriller muy bien logrado. El reparto sobretodo de los más jóvenes es excelente!. Lo que no me queda muy en claro es el final aunque la escena, vamos! con esa música de Zimmer es estupenda.
    Muchas felicidades, el Festival abre con todo!!
    Y aprovecho para recalcar lo que ya decía vía facebook, el método de poner las fotos de los protagonistas con las leyendas de quiénes son cada uno + el track en cada parte que va es más que agradecido porque sino uno pierde mucho el hilo cuando no conoce muy bien los actores de ir mirando fotos y googleando nombres. Grande Dialoguista.

  4. Me gustó la trama, la banda sonora, la elección de actores, pero los dialogos me resultan forzados en algunas ocasiones, como muy artificiales.

    Aún así, coincido con Jorge en que empezamos el festival con el pie derecho,

  5. LuisEVM says:

    Disfrute mucho la banda sonora...y ese ejercicio que nos pusiste con el track de Zimmer wow!!!

    a leer lo que sigue ;D

    saludos!!!!

  6. ArturO says:

    Minghella y Poupaud estan muy bien aprovechados. Interesante la obra, buen ritmo, no se hace pesada. Tal vez algun personaje flojo, pero nada que pese.
    Felicitaciones y mucha suerte :D
    gran seleccion musical.

  7. La he leido del tirón y me ha gustado. No entiendo muy bien ese final tan dramático, pero las descripciones y la música son estupendas. En algunos pasajes, creo, tiene la fuerza de una ganadora del DB. Noten que el DB es generoso en obras 'sobre' o 'con' la homosexualidad... Felicidades!

  8. Increible! Con esta obra me emocione como ninguna (hasta ahora me falta solo leer Phoenix) realmente tiene un montaje de situaciones fantastico que me hicieron sentir nervios hasta la escena final! Para nada pesada, muy fluida. Quizas los dialogos no son excelentes pero en lo demas sobresale. Ademas es muy original la combinacion de generos (policiaco-romance) que nos hace comprender la relacion de ambos solo hasta el final, sin perder interes. Mencion aparte la manera de acomodar la música de Zimmer, hizo el climax aún mas sobresaliente de lo que pudo ser. Felicidades!!

  9. Chauncey says:

    Wow Neri... me gustó mucho... tiene un gran sentido del ritmo lo cual es importante.
    Los diálogos me parecen buenos a diferencia de los demas, creo que la hacen mas rapida y facil para leer.

    Esa escena final quedo bien al ritmo del buen Zimmer

    Suerte

    CHAUNCEY WAS HERE

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