GALA DEL DB5: 11/02/11

México: 19 Hs
Perú: 20 Hs.
Ecuador: 20 Hs.
Venezuela: 20:30 Hs.
Argentina: 22 Hs.
España: 1Hs (12/2)
Posted by DB5 | jueves, 20 de enero de 2011 | 6 comentarios


TituloLa Bestia Rubia

Dirección: José Barriga. Venezuela.

Tipo: Cortometraje (Short film)

Genero: Drama

Clasificación: No apta para mayores de 18 años

Elenco
  • Khalid Abdalla: “Azad
  • Ulrich Mühe: “George
  • Nazan Kirilmis: “La Mujer
  • Hülya Koçyigit: “La Anciana

Banda Sonora



Argumento:
Sobre el fondo negro (pantalla en negro), se empiezan a divisar poco a poco pequeñas partículas qué caen emulando microscópicos copos de nieve. Pronto sé va descubriendo las primeras imágenes. En este primer enfoque (estático), sé visualiza una gran autopista aparentemente solitaria en altas horas de la noche. Se puede ver a lo lejos la silueta de un hombre que camina y se acerca lentamente. El pavimento sobre él, genera un destello impresionante por acción de los altos y luminosos reflectores que cubren el camino, y la fuerte tormenta que hace minutos ceso y que dejo huella sobre el asfalto resbaladizo.

Mientras trascurren los segundos, el hombre se acerca cada vez más al enfoque. Los grumos comienzan a multiplicarse; al trascurrir los segundos la cantidad es mayor. Parecen ser pequeñas partículas, muy oscuras para ser nieve. El enfoque es estático desde el primer fotograma. El hombre (Azad) termina de acercarse completamente hasta poder visualizarse desde la cintura hacia arriba. Porta guantes de cuero, un largo y oscuro abrigo y una mochila colgada en su espalda. Parece ser un hombre de unos 30 años, con largas y gruesas cejas negras, de aspecto oriental-tal vez turco-. Azad (Khalid Abdalla) se queda inerte, mira hacia arriba y ve los grumos que caen sobre él; levanta su brazo derecho; sobre su mano cae una pequeña cantidad del material, comienza a tocarlo con sus dedos, mientras rápidamente se desintegran y se convierten en polvo. Azad mira su mano y se percata de que son cenizas las que caen desde el cielo. La toma fija trascurre, mientras solo se escucha el sonido del viento y la respiración del hombre.

La toma termina, y sobre fondo negro se muestra el texto (titulo en letras blancas):
LA BESTIA RUBIA


La siguiente toma enfoca el interior de un automóvil que se encuentra en reposo en medio de una tormenta. George (Ulrich Mühe),  viste un uniforme de alguacil o alguna entidad policiaca o de vigilancia (no se llega a percibir con exactitud). Se escucha la desmedida e intensa agitación de George, que luce algo asustado y cansado; posee cabellos claros y piel muy blanca; sus manos reposan sobre el manubrio aunque el automóvil no esta en movimiento. Este silencio es interrumpido por la voz de una mujer que sintoniza los parlantes de la radio, el hombre se asusta debido al alto volumen.  En la radio, una mujer da el reporte nocturno, quien dice qué la noche trascurre con total normalidad. George gira su vista hacia el retrovisor y observa el vacío inminente de la pequeña calle de tierra en la cual sé encuentra. George acelera y emprende la marcha. En una toma externa se muestra el frente de la patrulla en movimiento que trascurre por esta inhóspita carretera y que posteriormente desemboca en la gran y solitaria autopista. George maneja sin mucho problema, la autopista está muy bien iluminada por altos postes de luz, que guían cómo fantasmas toda la vía, y que curiosamente se encuentra custodiada por enormes y altas cercas de hierro. Una luz muy amarillenta cubre todo el camino, la patrulla pasa a alta velocidad por un gran letrero que dice “FRONTERA”.

George desde el interior de la patrulla, luce aun muy asustado y preocupado. Comienza a llover con mucha fuerza. La patrulla ahora se adentra en un pequeño pueblo de casas modestas. Las solitarias y oscuras calles parecen lugares abandonados en donde hace mucho sucedió una horrible tragedia. La tormenta se encuentra en todo su auge, el hombre maneja ahora con suma cautela, hasta que se estaciona frente a una casa de dos pisos, junto a una camioneta roja muy arcaica.

George aun dentro de la patrulla, respira hondo y toma la radio y dice:
“Unidad 115, punto 9, se pronuncia el fin de la jornada de vigilia en el sector 8”- una pequeña pausa, toma aire y con voz entrecortada –“todo ha salido con total normalidad, cero novedades”-, luego deja caer la radio en el asiento del copiloto y en unos segundos después, se escucha que de esta emite –“copiado punto 9. ¡Feliz Noche!”-.

La toma es externa y enfoca el frente de la patrulla. Aun llueve a cantaros. George aun permanece dentro del auto. Luego de unos segundos, George apaga el auto y sale de esté. Corre rápido hasta la entrada y sé para empapado frente a la puerta.

Dentro de la casa, una mujer muy anciana se encuentra sentada frente al televisor en medio de la oscuridad de la sala. El canal esta mal sintonizado y sólo sé ven pequeñas líneas grises que suben y bajan. Se abre la puerta principal y toda la sala se ilumina por la luz que entra del exterior, la mujer no se mueve. George entra y cierra la puerta, va hasta la sala y se inclina frente a la anciana, unos segundos después de mirarla, le da un beso en la frente, la mujer no emite ninguna reacción. George en medio de la oscuridad de su casa, sube las escaleras y llega hasta su cuarto. Enciende la luz y comienza a desvestirse. Dentro de poco se encuentra ya desnudo. Se sienta sobre el final de la cama. Tras de él, se encuentra una gran ventana que da al exterior de la casa. La lluvia comienza a cesar, los últimos relámpagos caen e iluminan toda la habitación. Un silencio casi hipnótico se apodera de la escena los próximos quince (15) segundos.

George baja las escaleras y se adentra a la sala; viste un pantalón oscuro y un abrigo marrón. Se para en frente del televisor y sintoniza las imágenes moviendo la antena. Se sienta frente a la anciana quien ahora esta dormida. George mira el reporte de noticias en completo silencio.

Azad camina en medio de la noche, junto a una mujer que carga un bebe en sus brazos. Caminan tras unos matorrales tratando de esconderse de los automóviles que pasan al otro lado de la vieja malezas en donde se encuentra la autopista. Agilizan el paso, y pronto se encuentran en la intersección de una vía alterna, un viejo callejón que precede una antigua y desolada calle oscura.

-“¡Debe irse por allí!” dice Azad señalando la oscura intersección.
-“¡está muy oscuro! ¡Me da miedo¡ ¿y sí me pierdo en la oscuridad?”- dice asustada la mujer.
-“ya es un poco tarde para arrepentimientos señora”- Azad saca de su bolso una linterna
–“tome esta linterna y camine lo mas rápido qué pueda, mire qué nada le va a pasar, nadie camina ni pasa por esa calle. Vino desde Estambul y ahora por una calle oscura se quiere echar para atrás. Yo ya cumplí con el trato, la traje hasta acá, usted ahora págueme y váyase por esa calle, que es la única manera de cruzar sin papeles”- dice Azad algo furioso.

La mujer toma la linterna con su mano, mientras sostiene a su hijo con el otro brazo. La mujer permanece callada mirando la calle.

-“Señora déme el dinero, déme las 6000 liras. ¡Se hace muy tarde!”- grita Azad.
-“Mi marido me dijo que el asunto del dinero ya estaba arreglado”- dice la mujer muy asustada.
-“¿Arreglado?”- grita aun más fuerte Azad –“¿de qué mierda me habla?”-.
-“¡El me dijo que ya le habían pagado por traerme hasta aquí, que ya eso estaba arreglado!” dice la mujer muy nerviosa.
-“A mi nadie me ha pagado nada. Su marido esta en la maldita Grecia esperándola y yo no he tenido ningún contacto con él”- dice Azad aun entre gritos.

La mujer comienza a llorar. Entre lágrimas dice:
-“Pero él me dijo que ya todo estaba arreglado, yo no tengo nada de dinero, lo qué tenia lo he gastado ¡yo sólo quiero que todo esto acabe ya!”-

Azad muy molesto reacciona de forma violenta y golpea fuertemente a la mujer en la cara. La mujer cae al suelo el bebe cae sobre ella y no se lastima Azad muy furioso le grita:
-“Malditos estambuleños, son todos unos jodidos ladrones”- gira de nuevo hacia la mujer que se encuentra aun en el suelo y la señala con el dedo
–“¡Pero usted me va a pagar de una u otra forma! ¡Esto no se queda así!”-

Azad deja caer la mochila que tiene en sus espaldas y comienza a bajarse la cremallera del pantalón. La mujer muy asustada comienza a gritar y abraza al bebe. Azad pisa fuertemente con su pie izquierdo la cara de la mujer para que se calle, la mujer llora de dolor, pronto se empieza a divisar sangre de su boca. Azad toma al pequeño bebe cubierto en mantas, y lo pone sobre el bolso que se encuentra en el suelo. Azad quita con fuerza el abrigo de la mujer y desgarra prácticamente su blusa. La mujer no se mueve, solo se encuentra llorando sobre el suelo, mirando el cielo estrellado. Azad se acuesta sobre ella y comienza a penetrarla con fuerza, mientras manosea y aprieta de manera dolorosa sus pechos. El enfoque aéreo es estático y paralelo al suelo, se ve a Azad presionando con fuerza sobre la mujer, quien ya no llora, su mirada se pierde entre las estrellas mientras su cara es recorrida por tres pequeñas líneas de sangre. Los únicos sonidos: el viento nocturno y el llano del bebe.

George pone sobre la anciana una manta gruesa. Se acerca hasta su oreja derecha y murmulla:
-“Debo salir mamá”-

George sale de su casa, entra en su vieja camioneta roja y la enciende.
La camioneta se mueve a gran velocidad por la autopista principal. Mientras maneja George enciende la radio y escucha el recuento de las noticias locales. Un par de minutos después, la camioneta se adentra al paraje alterno. La oscuridad es inminente por lo que George disminuye la velocidad, un suelo muy rocoso produce que la camioneta se mueva levemente de un lugar a otro. Las bolas de tierra y aire aparecen frente a los luminosos focos de la camioneta. Un par de minutos después, George frena el automóvil quedando en reposo. George abre la puerta y sale de la camioneta que aun permanece encendida. Camina lentamente y enciende la linterna que lleva en su mano derecha. La luz apunta al camino de tierra y rocas, el hombre camina lentamente algunos metros, de la nada se escucha un lamento; George voltea rápidamente y gira detrás de la camioneta apuntando con su linterna. Comienza a caminar con suma lentitud, la luz  refleja un largo camino de tierra y rocas. Entre la oscuridad aparece un gran bulto tirado sobre el suelo, el hombre lo enfoca con su linterna y se percata de que es una mujer inmóvil que abraza con fuerza una manta entre sus brazos, George se sobresalta y recorre toda el cuerpo de la mujer con la luz de su linterna. Una de las piernas esta inmóvil y totalmente destrozada, cubierta de tierra y sangre oscura ya algo seca, la otra pierna esta maltratada. Un hueso se ve expuesto sobre una profunda herida en su hombro, y su rostro esta cubierto por mucha sangre que brota de una contusión en su frente. Aun así, la mujer intenta cubrir con fuerza la manta entre sus brazos.

Ayúdeme por favor!- suplica lentamente la mujer.

George permanece inerte por algunos segundos, luego gira su vista y examina el sitio, percatándose de que no hay nadie más.

Ayúdeme por favor, ayúdeme!- vuelve a repetir la mujer.

George se inclina, y con su mano derecha quita la manta que cubre los brazos de la mujer. Se descubre el rostro de un pequeño bebé muerto, la piel muy oscura y morada esta ya muy fría, cubierta por algunas líneas de sangre seca, la mandíbula de la criatura esta totalmente destrozada lo que produce que el rostro del infante este parcialmente desfigurado. George se sobresalta y comienza a gritar. La mujer mira como puede a su hijo y trata de gritar, pero no puede, el dolor de sus heridas produce que solo pueda emitir un pequeño lamento, aun así, de sus ojos empiezan a brotar una gran cantidad de lagrimas.  George corre muy asustado hasta la camioneta, se introduce en ella y la apaga. Aun interne dentro de la camioneta, en medio de la oscuridad, George comienza a temblar con mucha mas fuerza, en medio del sigilo, se escucha el lamento de la mujer.

Un par de minutos después, George sale del automóvil, se percata de que todo esta muy oscuro, se dirige hacia la parte trasera y abre el capó de la camioneta (la toma es estática y enfoca desde una distancia considerable, a la derecha la camioneta de George y a la izquierda el cuerpo de la mujer sobre el suelo). George saca de la camioneta lo que parece ser un contenedor de algún líquido, camina hasta la mujer y deja en el suelo el contenedor, se escucha los lamentos de la mujer quien pide ayuda nuevamente, George regresa nuevamente hasta la camioneta, y de la parte trasera saca lo que parece ser una “pala” de hierro, el hombre camina lentamente hasta el otro lado y se para frente a la mujer, sujeta con sus dos manos la pala y la levanta con fuerza, golpea fuertemente el rostro de la mujer, dos golpes bastan para dejarla completamente inconciente o tal vez muerta. George deja caer la pala en el suelo (aun con el enfoque estático anterior), camina hacia el fondo y sale del enfoque, trascurren algunos segundos en completo silencio y sin ningún movimiento, hasta que nuevamente entra en escena con un montón de maleza algo seca que lleva y sujeta con sus brazos. Deja caer la maleza en el suelo justo al lado de los cuerpos de la mujer y el infante, toma el contenedor y rocía una gran cantidad sobre los cuerpos, toma la maleza y la yesca, y la coloca sobre los cuerpos, de su bolsillo saca una caja de cerillos y enciende uno, lo arroja al suelo frente a él. Las enormes llamas comienzan a crecer rápidamente y consumen poco a poco la maleza y los cuerpos. Sobre estos, una enorme cantidad de humo comienza a subir y se comienza a percibir pequeñas partículas negras o cenizas que se dirige a todas partes. Las flamas iluminan todo el sitio, George solo mira callado desde una distancia considerable.

En la siguiente escena, se comienza a escuchar levemente Exit Music (For a Film)” de Radiohead, junto a los créditos finales:
Azad mira la cantidad de cenizas que caen en sus manos, cierra el puño y la ceniza se disuelve, vuelve a abrir su mano y una pequeña ráfaga de viento se lleva el polvo por arte de magia. Azad mira hacia arriba y observa como un grupo de aves empiezan a sobrevolar el cielo mientras las cenizas caen. Baja su mirada y comienza a caminar por toda la autopista principal, mientras los enormes reflectores emiten una dulce luz amarillenta y guían su camino. Azad camina a buen ritmo, mientras se distingue una vieja camioneta roja que pasa por la autopista y se pierde en el horizonte. El enfoque sigue a Azad mientras camina en esta escena nocturna, en pantalla sobre las imágenes comienzan a visualizarse:

Escrito y dirigido por JOSÉ BARRIGA”.

Seguido de los créditos finales.



Notas del Director:
  • Las escenas trascurren en el orden en que son contadas.



6 Responses so far.

  1. Alvaro says:

    Una obra de temática muy sórdida, dura e intensa, aunque (Lamentablemente) en la vida real suceden hechos de barbarie semejantes...Supongo que se esta obra se hiciese de verdad tendría algo de controversia por la violencia, aunque yo pienso que esta estaría justificado del carácter de denuncia que este relato posee.

  2. daniel says:

    Increible; un relato demoledor y angustiante. Excelente. Con una atmósfera bien creada y situaciones bien descritas; corta pero precisa... Un exito!

  3. chauncey says:

    Wow José... creo que será dificil que te saquen al premio a Mejor Cortometraje, es una obra excelente.

    Felicitaciones

    CHAUNCEY WAS HERE

  4. Barriga vuelve a la sordidez sexual de Ninfa, aunque en esta ocasión el verdadero atractivo está en la descripción de un ambiente oscuro y apocalíptico, muy cinematográfico, que sólo puede ser (d)escrito por un gran director. Felicidades, José!

  5. ArturO says:

    José vuelve, y vuelve con una obra rotunda donde los seres humanos son despojados d toda mascara y son expuestos a una realidad sordida y palpable. Genial, me encanto :D

  6. Cruda, fuerte, y aunque no creo que se busque precisamente, al final se deja en el efectismo impresionista de la historia. Me hubiera gustado verla más como largometraje, pero más por el deseo de leer más, ya que la dosificación es interesante.
    Saludos!

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